Germán Gil: “La Gold Cup es el equivalente a un mundial open de la clase Dragon”
Puerto Portals acoge este fin de semana la IX Copa Mediterráneo de la clase Dragon con más de 50 barcos inscritos. La regata servirá de preámbulo a la Gol Cup del mes de marzo en el mismo escenario. El vicepresidente de la clase en España remarca la importancia de esta regata internacional.

Puerto Portals acoge este fin de semana la IX Copa Mediterráneo de la clase Dragon con más de 50 barcos inscritos. La regata servirá de preámbulo a la Gol Cup del mes de marzo en el mismo escenario. El vicepresidente de la clase en España remarca la importancia de esta regata internacional.

Germán Gil se subió por primera vez a un Dragon hace 36 años y ya no ha podido bajarse. Compagina su condición de armador con la de vicepresidente de la clase en España y salvador de unidades que, sin su intervención o mediación, estarían condenadas a desaparecer. Este fin de semana no participará en la IX Copa Mediterráneo de Puerto Portals porque está lesionado y quiere reservarse para la Gold Cup, el equivalente a un mundial open que tendrá lugar en el mismo escenario el próximo mes de febrero.

Pregunta.- Puerto Portals acoge este fin de semana la Copa Mediterráneo de Dragon, que este año sirve de preámbulo a la Dragon Gold Cup, que tendrá lugar del 13 al 21 de marzo. ¿Qué representa esta regata dentro del calendario de la clase?

Respuesta.- La Copa Mediterráneo es una regata anual con identidad propia, pero en esta ocasión, como bien dices, estará marcada por la próxima celebración de la Gold Cup en el mismo campo de regatas. Muchas de las tripulaciones han querido competir previamente en la Bahía de Palma para ponerse a prueba, de ahí que la Copa Mediterráneo tenga este año una inscripción muy alta, con más de 50 barcos.

P.- Para situarnos, ¿qué es exactamente la Dragon Gold Cup?

R.- Equivale a un mundial open. Surgió en su momento como una regata con vocación social, pensada para facilitar la participación de tripulaciones que no siempre podían acceder a un campeonato del mundo convencional. Esa fórmula tuvo una enorme acogida y derivó en flotas muy numerosas. Con el tiempo ha evolucionado hasta convertirse en una competición de altísimo nivel deportivo, aunque mantiene ese componente social que siempre la ha distinguido.

P.- Has participado en muchas ediciones. ¿Qué dimensión puede alcanzar una Gold Cup?

R.- Estamos hablando habitualmente de más de cien barcos. En la edición celebrada en Palma en 2007 se superó esa cifra y yo he navegado en flotas aún mayores, de hasta 300 embarcaciones. Es una regata muy exigente en lo deportivo, pero también un gran punto de encuentro social para la clase.

P.- ¿Qué importancia tiene para Mallorca acoger una Gold Cup?

R.- Conseguir la sede no es sencillo. Hay mucha competencia internacional y las candidaturas deben cumplir varios requisitos. El primero son las condiciones de viento, que garanticen regatas de calidad. Luego están las infraestructuras: conexiones aéreas, hoteles, logística, restauración… Mallorca reúne todos esos elementos y además ofrece un clima muy atractivo para las tripulaciones del norte de Europa.

P.- Hablemos del barco. El Dragón se diseñó en 1929. ¿Cómo se explica que siga plenamente vigente?

R.- Es un diseño extraordinario. Es un barco muy noble, muy equilibrado, que transmite seguridad a la tripulación. No vuelca con facilidad, aunque eso no significa que no sea duro navegarlo: con viento y ola acabas completamente empapado. Pero su comportamiento en ceñida y su estabilidad lo hacen muy especial. Yo empecé muy joven y llevo más de 36 años navegando en él.

P.- También hay un componente emocional ligado a lo clásico.

R.- Sin duda. Los primeros eran de madera, muy espartanos comparados con los actuales. Hoy existen dragones de fibra con tecnología muy avanzada, pero navegar en madera tiene un atractivo histórico difícil de explicar. Sientes que estás navegando sobre una pieza de historia.

P-. ¿Hasta qué punto ha evolucionado el barco?

R.- La línea del casco es intocable. La evolución se ha producido en materiales, aparejos, jarcia y equipamiento interior. Se ha mantenido el peso (1.700 kilos) y el espíritu del diseño original, pero con mejoras tecnológicas que optimizan el rendimiento.

P.- En la clase conviven barcos de madera y de fibra compitiendo en tiempo real. ¿Siguen siendo competitivos los clásicos?

R.- Sí. Hay unidades de madera muy bien restauradas que rinden al máximo nivel. Un ejemplo es el Blue Bottle, un barco histórico que estuvo incluso expuesto en un museo y que, tras un refit completo, vuelve a competir con grandes tripulaciones profesionales.

P.- La profesionalización también ha llegado a la clase.

R.- Así es. Eso obligó a crear divisiones, como la categoría Corinthian para tripulaciones no profesionales. Fue una forma de mantener el espíritu original de la clase sin renunciar al crecimiento deportivo.

P.- ¿Qué papel ha jugado Puerto Portals para que la Gold Cup regrese a Mallorca?

R.- Fundamental. El Dragón es un barco que vive mucho tiempo en seco, sobre remolque, y necesita grandes espacios logísticos. Portals ofreció esas instalaciones y lleva años apoyando la clase con las Winter Series, que se disputan entre noviembre y abril. Ese trabajo continuado ha sido clave para atraer grandes eventos.

P.- ¿Cómo valoran los equipos esa organización?

R.- Muy positivamente. No solo por el campo de regatas, sino por todo el soporte en tierra: grúas, personal, seguridad, logística… Eso da confianza a las tripulaciones y es esencial para eventos de este nivel.

P.- ¿Qué exigencia tendrá el programa competitivo de las próximas semanas?

R.- Muy alta. La Gold Cup implica seis días de competición, con hasta tres pruebas diarias. Son jornadas duras física y mentalmente, con mucha flota en el agua y poco margen de error.

P.- Me has comentado antes de empezar la entrevista que estás trabajando en la recuperación de la memoria histórica de la clase en España.

R.- Llevo muchos años recopilando documentación: recortes, tripulaciones, resultados… Ahora, junto al escritor Luis Turón, estamos estudiando convertir todo ese material en un libro sobre la historia del Dragón en España. Es un proyecto a largo plazo, pero muy ilusionante.

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