La Bahía de Palma ha sido durante décadas uno de los grandes escenarios de la vela internacional en el Mediterráneo. Ahora, sus tres principales clubes náuticos y la Federación Balear de Vela han decidido dar un paso más y unir fuerzas bajo una misma estructura jurídica para potenciar ese liderazgo y proyectarlo hacia el futuro. La nueva entidad se denominará Bahía Activa.
La fundación fue constituida en agosto de 2025 por el Real Club Náutico de Palma, el Club Nàutic S’Arenal, el Club Marítimo San Antonio de la Playa y la Federación Balear de Vela. La preside Cati Darder, máxima responsable de la federación autonómica. Su nombre oficial es Fundación para la Protección y Fomento de las Actividades Náuticas Deportivas en la Bahía de Palma, aunque operará con la marca Fundación Bahía Activa, más sencilla y reconocible. Gaceta Náutica reunió el mes pasado a sus cuatro principales patronos para conocer los detalles de esta nueva institución que larga amarras con la idea de consolidar «lo que ya funciona» y abrir nuevas vías de crecimiento.
Los tres grandes clubes de la bahía colaboran desde hace años en la organización del Trofeo Princesa Sofía y se prestan ayuda mutua cada vez que afrontan un evento técnicamente exigente. Ese sentimiento de cooperación convive de manera natural con la sana rivalidad deportiva. «Se ha conseguido lo que se ha conseguido en el Sofía porque los tres clubes hemos trabajado siempre juntos», resume José Ramón Picó, presidente del Club Nàutic S’Arenal.
El primer objetivo de la Fundación Bahía Activa es, de hecho, garantizar la continuidad y promover el reconocimiento social del Trofeo Princesa Sofía, la regata de vela olímpica más importante del mundo después de los Juegos.
«Es nuestra misión prioritaria. El Sofía ha sido el embrión que ha dado cuerpo a la fundación y, a partir de ahí, lo que hacemos es dotar de ambición un proyecto deportivo más amplio para la Bahía de Palma», explica Rafael Gil, presidente del Real Club Náutico de Palma, quien añade que, si bien la regata se ha gestionado a lo largo de su historia con voluntad y experiencia, de una forma casi altruista, con el tiempo se ha hecho necesaria una mejor coordinación.
El modelo anterior generaba tensiones internas. «Era un problema porque desvirtuaba totalmente las contabilidades de los clubes», añade Gil. El presupuesto del Sofía es elevado y su encaje en las cuentas ordinarias obligaba a explicaciones complejas en las asambleas. «La fundación», interviene Juan Miguel Catalá, presidente del Club Marítimo San Antonio de la Playa, «tendrá sus propias cuentas y será todo más transparente».
«La nueva estructura también facilitará el acceso a subvenciones», apunta Cati Darder. Al contar con entidad jurídica propia y fines de interés general, la fundación puede optar a ayudas públicas y canalizar aportaciones privadas con ventajas fiscales.
El reto no es solo organizativo. Los patronos coinciden en que el Princesa Sofía necesita mayor proyección social. Pese a su prestigio internacional (forma parte del circuito mundial de vela olímpica), su repercusión local no siempre ha estado a la altura de su dimensión deportiva. «Debemos conseguir que esto mejore», admite José Ramón Picó con el asentimiento del resto de presidentes. «No nos olvidemos de que es la primera regata de la temporada y es el evento anual más importante para las clases olímpicas».
Uno de los proyectos en esta línea es organizar visitas a los campos de regata, encuentros con regatistas y entrenadores, y actividades para escolares y entidades juveniles. «Queremos acercarnos a los mallorquines para que entiendan lo que hacemos y lo importante que es para la Isla», insiste Darder.
Bahía Activa también estudia ampliar el programa deportivo. El Sofía ya incluye en su programa clases no olímpicas, como el crucero ORC y los monotipos quillados, y ahora se plantea agregar otras clases estratégicas de vela ligera, siguiendo un modelo similar al de la Kieler Woche en el Mar Báltico, donde conviven en un mismo evento la élite de la vela olímpica, embarcaciones con solera que ya no forman parte del programa de los Juegos y jóvenes promesas. La extensión este año de la regata al Puerto de Andratx. con la incorporación de la vela adaptada, es un ejemplo de esta vocación expansiva e integradora.
Los proyectos de la entidad van más allá del calendario competitivo. Entre sus fines figuran la organización de cursos, actividades de concienciación ambiental y proyectos culturales vinculados al mar. «La nueva estructura nos permite desarrollar actividades mucho más generalistas, enfocadas a la sostenibilidad o el fomento de las actividades en la bahía, todas ellas de interés general», apunta Picó y confirman el resto de patronos.
Rafael Gil enfatiza algo que muchos ciudadanos no saben: «Cuesta lo mismo pagar una cuota para hacer fútbol que iniciarse en la vela en un club náutico». En este sentido, la fundación se compromete a mantener la colaboración en programas como la Setmana Blava, auspiciada por el Govern balear, y en potenciar las iniciativas escolares que ya desarrollan los tres clubes por su propia cuenta.
Bahía Activa cuenta con una aportación económica inicial de los clubes y con el respaldo del Govern y el Consell, que han mostrado su apoyo a la iniciativa. Sus fundadores hacen también un llamamiento a la colaboración del tejido empresarial balear. Se trata de una entidad sin ánimo de lucro y las empresas que la patrocinen pueden acogerse a beneficios fiscales. En paralelo, ya se trabaja en la promoción exterior. La fundación ha presentado el proyecto en Fitur y tiene previsto acudir a ferias internacionales como la de Berlín para posicionar la Bahía como escenario de grandes eventos náuticos.


