- CASO MAR BLAU. El escrito de acusación del fiscal anticorrupción ha cogido a contrapie a muchos de los acusados del caso Mar Blau, que atribuían la dureza del anterior auto del juez instructor a «motivaciones políticas». El hecho de que Carrau haya secundado las tesis del juez Rotger y reclame durísimas penas de cárcel para los principales implicados ha superado las peores previsiones de los abogados defensores. La solicitud de una fianza de 50 millones para hacer frente a posibles responsabilidades pecuniarias da cuenta de la gravedad de este caso de corrupción en cuya denuncia se ha significado como ninguna otra esta publicación.
- RESERVAS MARINAS. Es muy complicado que un cargo público no tenga ninguna relación con el sector que regula. Es hasta conveniente que la tenga para hacer bien su trabajo. Dicho esto, no estaría de más que la Conselleria de Medi Ambient aclarara los intereses del director general de Pesca, Joan Mercant, ex patrón de la Cofradía de Cala Rajada y a quien los pescadores recreativos acusan de criminalizar su actividad en beneficio de los profesionales. Es notorio que la ampliación de las reservas marinas está siendo muy perjudicial para los primeros y muy beneficiosa para los segundos.
- NEGUERUELA GUSTA. La guerra interna del Govern (entre PSIB y Més) está teniendo su repercusión en la náutica. Los socialistas son partidarios de dar mayor soporte al sector como motor de la economía de las Islas, para lo cual están teniendo que reconducir su discurso. El conseller Negueruela está muy bien visto por los empresarios y operadores náuticos. Le consideran un hombre coinciliador y preparado. Los nacionalistas, por su parte, siguen enrocados en sus viejos dogmas y buscando el enfrentamiento con los navegantes. La Agencia Balear de Turismo, en manos de Més, ha financiado con ¡21.538 euros! un festival sobre la posidonia en Deià donde, una vez más, se crimininaliza a los usuarios del mar y se encubre la contaminación marina de los emisarios que ellos gestionan a través de Emaya y Abaqua.


