La Asociación de Clubes Náuticos de Baleares (ACNB) lamenta la pérdida definitiva de la concesión que el Club de Vela Port d’Andratx (CVPA) había ocupado desde su fundación, en 1968. Aunque la resolución era conocida desde hace tiempo, el acto de reversión y entrega de las instalaciones al nuevo concesionario el pasado 24 de febrero supuso, según la asociación, «un momento de «gran tristeza para la asociación y para el conjunto de la náutica deportiva y social de Baleares».

La ACNB recuerda que, a lo largo de todo el proceso, ha defendido que el Club de Vela de Andratx debía conservar un espacio en el puerto en atención a su trayectoria y a su «irremplazable compromiso» con la actividad deportiva. En este sentido, apoyó en todo momento la propuesta de dividir la concesión como fórmula para compatibilizar los intereses de las dos partes.

Esta opción, sin embargo, no fue aceptada por el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB), órgano responsable de la ejecución de la sentencia dictada por el Tribunal Supremo en 2017. Dicha resolución anulaba la concesión otorgada al Club de Vela de Andratx y reconocía el derecho de la empresa IP3M a la explotación de las instalaciones portuarias.

La ACNB no comparte la decisión final del TSJIB, aunque, como es lógico, la respeta y acata. En todo caso, considera que las consecuencias del proceso van más allá del ámbito judicial y afectan directamente a una entidad con décadas de actividad en el puerto de Andratx. Por este motivo, la asociación ha advertido de que la sociedad mallorquina no puede permitirse el lujo de perder o arrinconar a una entidad histórica como el Club de Vela y ha emplazado al Govern balear a buscar una solución que permita dar continuidad a la actividad del club tras la pérdida de la concesión.

La propuesta de la ACNB pasa por la cesión de un espacio en el que el CVPA pueda seguir desarrollando su actividad deportiva. Este planteamiento permitiría, según la asociación, compatibilizar la continuidad del club con el desarrollo de la concesión por parte del nuevo adjudicatario, que podría centrarse en sus legítimos objetivos de carácter mercantil.

La ACNB también ha advertido de que la labor de un club náutico no se puede reproducir de un día para otro en una marina. En este sentido, ha pedido a las administraciones competentes que se mantengan vigilantes ante posibles operaciones de «socialwashing» que puedan producirse a costa de la desaparición del patrimonio que representan los clubes náuticos y marítimos.

En el caso concreto de Andratx, la asociación considera que Ports IB debería valorar la posibilidad de que la actividad deportiva desarrollada durante décadas por el club pueda seguir llevándose a cabo, en la medida de lo posible, en aquellas zonas del puerto que han quedado fuera del ámbito de la concesión otorgada al grupo IPM. Como alternativa, plantea que se habilite una zona específica dentro de las instalaciones de gestión directa.

Asimismo, la ACNB ha señalado que existen precedentes que podrían servir de referencia para abordar esta situación. En particular, ha destacado los pliegos del concurso del Club Marítimo de Mahón elaborados por la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), en los que se establecen bases jurídicas orientadas a garantizar la reserva de espacios portuarios para actividades deportivas desarrolladas por entidades sin ánimo de lucro.

A juicio de la asociación, este modelo podría ser tenido en cuenta por el Govern balear en el puerto de Andratx con el objetivo de compatibilizar los distintos usos y dar continuidad a la actividad deportiva vinculada al club, teniendo en cuenta, además, que no hay ninguna otra entidad deportiva  sin ánimo de lucro en toda el poniente y el norte de Mallorca, lo que equivale a un 40% del perímetro de la costa insular. «No sería de recibo que en toda esta extensión no hubiera ni un solo club náutico», concluye Toni Estades, presidente de la ACNB. 

Recuperar a sus trabajadores

La asamblea de socios del Club de Vela Port d’Andratx decidió por unanimidad el pasado 21 de marzo recuperar a la totalidad de su anterior plantilla, subrogada por el nuevo concesionario en el acto de reversión de las instalaciones celebrado un mes antes. Esto incluye al personal de administración, marinería y deporte. Los miembros de la entidad consideraron necesario mantener la estructura de personal previa a la pérdida de la concesión mientras negocia, a dos bandas, la cesión de un espacio donde poder seguir desarrollando su actividad: por un lado, con IP3M y, por otro, con el Govern balear. Los pantalanes 8 y 9  han quedado fuera de la nueva concesión y se espera que salgan a concurso en breve, después de que el Consejo de Administración de Ports IB decidiera iniciar los trámites para que así sea el pasado 10 de febrero.

La idea del Ejecutivo autonómico es que el nuevo gestor se haga cargo de 114 amarres y de 121 boyas de fondeo controlado. La licitación está en una fase germinal, a la espera de redactar las bases y hacer pública la convocatoria. La ACNB ha pedido un pliego enfocado al deporte.

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