Estás fondeado, disfrutando de un precioso día de mar con tus amigos, novia, novio, mujer, familia, da igual. Sol, musiquita, aperitivo, brisita, mar plano, tranquilidad. Súbitamente el barco se convierte en una coctelera. ¡Sálvese quien pueda! Bebidas derramándose, platos corriendo, alguna caída...

Estás fondeado, disfrutando de un precioso día de mar con tus amigos, novia, novio, mujer, familia, da igual. Sol, musiquita, aperitivo, brisita, mar plano, tranquilidad. Súbitamente el barco se convierte en una coctelera. ¡Sálvese quien pueda! Bebidas derramándose, platos corriendo, alguna caída…

Has sido víctima de un bobo motorizado, ese personaje que maneja un barco con motores de gran potencia, pasa cerca de los barcos fondeados a 25 nudos y encima te mira convencido de que admiras su «peaso lancha» cuando en realidad tus ojos despiden llamaradas y estás deseando que se hunda. Esos idiotas, curiosamente, cuando están fondeados son los primeros en despotricar contra «los que hacen olas». Es la única especie en el mundo animal que no es capaz de identificarse con sus congéneres, que están igual de tarados.

A veces puede parecer casi gracioso, pero no lo es, por cosas de estas he visto huesos rotos, quemaduras, cortes a causa de cristales esparcidos por cubierta… Eso sin mencionar las manchas en la cubierta o tapicerías de cojines, sofás y asientos varios a bordo.

Y la Guardia Civil y Capitanías dando por saco para ver si llevas bengalas caducadas o la ITB pasada en vez de garantizar nuestra seguridad en el mar.

Curiosamente no hay una normativa específica que prohíba pasar a toda pastilla junto a un barco fondeado y convertirlo en una especie de tentetieso letal. Lo único parecido son las normativas de velocidad máxima en puerto o la prohibición de navegar por zonas de baño no balizadas a más de tres nudos.

Rizando el rizo podríamos aplicar la Ley de Puertos del Estado y la Marina Mercante cuando dice que son faltas muy graves contra la seguridad marítima «las acciones no comprendidas en los apartados anteriores que pongan en grave peligro la seguridad del buque o de la navegación».

Realmente nuestras autoridades marítimas tendrían que empezar a copiar a las de fuera y aplicar cosas tan tontas como la prohibición de navegar a más de siete nudos hasta una cierta distancia de la costa en la isla de Wight, o las americanas «no wake zones», zonas en las que, simplemente, no se puede «hacer olas». En esos sitios, si te pasas la norma por el arco del triunfo acabas ante un juez y la sanción puede ser espectacular.

Aquí, vas a Capitanía y te dicen «sin fotos y sin denuncia no podemos hacer nada» y lo jodido es que no pueden porque no hay normativa. Y no la hay porque en la Dirección General de la Marina Mercante (DGMM) siguen mirándose el ombligo en los despachos en vez de salir a navegar de vez en cuando y enterarse de qué diablos es lo que están regulando.

Señores de la DGMM, hagan algo para preservar la seguridad de los navegantes o disuélvanse, por favor.

Noticias relacionadas