OPINION
El sector náutico debe hacerse valer
Si algo hemos aprendido los empresarios náuticos en los últimos 15 años ha sido, sin duda, a hacernos valer. Y lo hemos aprendido por las malas, sobreviviendo a la crisis económica más brutal de nuestra historia reciente tras un período de bonanza excepcional.

Si algo hemos aprendido los empresarios náuticos en los últimos 15 años ha sido, sin duda, a hacernos valer. Y lo hemos aprendido por las malas, sobreviviendo a la crisis económica más brutal de nuestra historia reciente tras un período de bonanza excepcional.

Una montaña rusa que se ha llevado por delante a un incontable número de empresas. Lo hemos aprendido sufriendo el sambenito de ser un pasatiempo para ricos, martirizados durante décadas con unas cargas fiscales a duras penas asumibles y una legislación prácticamente del siglo XIX. 

Lo cierto es que la crisis también ha supuesto un punto de inflexión en la relación de las administraciones públicas con el sector náutico. Cojamos el ejemplo de nuestro Salón Náutico. Recordemos en 2012 cuando desde (Asociación de Empresas Náuticas de las Islas Baleares (AENIB) los empresarios dimos un golpe en la mesa y nos ne-gamos a seguir sufriendo el antiguo modelo de Salón, cada vez más obsoleto y cuya única finalidad era poder compensar las pérdidas de otros eventos. Ese año dijimos basta, pero también ofrecimos colaboración a la administración y empezamos a trabajar en el proyecto del Palma Boat Show en el marco del Consejo Asesor. 

En este sentido, el tiempo nos ha dado razón. El Palma Boat Show es el claro ejemplo de lo que la colaboración público-privada puede lograr: un evento atractivo tanto para expositores y profesionales del sector como para los propios clientes y los visitantes casuales.

Un proyecto que crece cada año y que algunos piensan que empieza a fagocitar al mismo Salón de Barcelona. Un evento que no para evolucionar y que trasciende fronteras. Y todo ello gracias a la unión de los propios empresarios haciéndose valer.

El buen entendimiento entre la patronal y las administraciones públicas ha significado que en los últimos 3 o 4 años hayamos avanzado más en armonización legal y fiscal con nuestros competidores europeos que en los últimos 25 años juntos. Y ello se ha traducido en un aumento de nuestra actividad, recaudación para Hacienda y creación de puestos de trabajo de calidad. Uno de los ejemplos más claros es Ley de Navegación Marítima de 2013, en la que se reconoce por primera vez en la historia de nuestro país a la náutica como independiente jurídicamente respecto a la Marina Mercante. Un hito que costó muchísimo esfuerzo (económico y humano) conseguir por parte de todos aquellos que formamos parte de ANEN. 

.s1 En este mismo sentido, hemos dado los primeros pasos para tumbar la losa del impuesto de matriculación, un tributo único en Europa y que nos pone en clara desventaja con otros destinos. Hace ya tiempo de aquel Salón Náutico de 2011, cuando em-presarios y usuarios nos unimos para realizar una gran bocinada en su contra que se oyó en toda Palma. Ahora, tras haber logra-do su exención para el chárter, la actividad de este sector se ha multiplicado año tras año. Imaginad qué pasará si somos capaces de eliminarlo por completo…

Otro de los frentes de batalla históricos de nuestro sector es el referente a la formación. La industria náutica comprende múltiples nichos de especialización en constante evolución que requieren profesionales con formación específica para trabajar en embarcaciones de recreo. Hasta casi ahora mismo, éramos los mismos empresarios quienes teníamos que formar a nuestros propios mecánicos, electricistas, ebanistas, etcétera.

Si bien hemos hecho un gran trabajo dándoles esa formación, era responsabilidad de las administraciones poner en marcha un plan de Formación Profesional. Es un tema que en lo personal siempre me ha preocupado especialmente y en el que sigo trabajando desde AENIB, un trabajo que poco a poco va dando sus frutos, como podemos ver con la nueva construcción de va-rios centros de FP náutica en el Puerto de Alcúdia y en Palma.

En estos últimos 15 años hemos conseguido avanzar en beneficio del bien común gracias al buen entendimiento entre el sector público y privado, es cierto, pero aún hay muchos aspectos que mejorar. Uno de los grandes problemas que arrastramos es que nuestra sociedad vive de espaldas al mar, pese a ser unas islas y que la navegación forma parte vital de nuestra historia. Ello provoca que en lugar de ver a las embarcaciones como una parte propia de nuestro paisaje cultural, las vean como invasoras.

Por ello mismo, son presa fácil de la demagogia de aquellos políticos que quieren hacer carrera a cuenta de la frágil salud de la posidonia, obviando la evidencia de que los responsables de esa situación son la contaminación y el calentamiento global.

Creo que ahora uno de nuestros mayores retos es el de ser capaces de mantener la excelencia y profesionalidad de nuestros servicios a la vez que poder dar respuesta a la cada vez mayor demanda. Un problema en el que las administraciones deben ser parte de la solución para que no acabemos muriendo de éxito. 

Margarita Dahlberg es empresaria y ex presidenta de la AENIB.

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