La actualización del decreto del estado de alarma por la pandemia de coronavirus permitirá la apertura de los varaderos de Baleares a partir de mañana. Las pymes y autónomos que han permanecido parados durante las últimas dos semanas se preparan para retomar la actividad en medio de “un mar de dudas”, en palabras de un empresario del ramo.
Está claro que el Gobierno, en su nueva orden, autoriza determinados trabajos no esenciales entre los que se encuentran el mantenimiento y reparación de embarcaciones de recreo, pero persisten las mismas vacilaciones del inicio de la cuarentena y los mensajes contradictorios entre administraciones.
“El Govern balear dice que las mascarillas son obligatorias y el Gobierno central que son recomendables. ¿A quién hacemos caso? Por otro lado, se asegura que en el sector de la construcción no se permitirán obras con grandes concentraciones de personas, pero nada se dice sobre si eso mismo ocurre bajo una carpa o en el interior de un yate en mantenimiento”, se queja este empresario, que, a la espera de una respuesta sobre el expediente de regulación de empleo presentado a mediados de marzo ante las autoridades, trata de conseguir equipos de protección y mascarillas para sus trabajadores.
El conseller de Modelo Económico, Turismo y Trabajo, Iago Negueruela, aseguró el pasado viernes que el uso generalizado de mascarillas individuales “deberá garantizarse tanto en aquellos empleos donde es posible mantener una distancia de seguridad de dos metros como en los que no lo es” y garantizó que quienes no estén en posición de proporcionar los medios de protección necesarios a sus trabajadores “pueden seguir acogiéndose a los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs)”.
La industria de reparación y mantenimiento de yates es, junto a la de la construcción, uno de los escasos motores de la economía balear que siguen en funcionamiento tras la debacle provocada por el coronavirus en el turismo. Negueruela es uno de los grandes defensores de la potenciación de este sector industrial. El conseller fue el impulsor del Balearic Custer Marine, entidad que recibió casi 100.000 euros del Instituto de Innovación Empresarial (IDI), dependiente de la Conselleria de Transición Energética y Sectores Productivos, para promocionar Baleares como destino de mantenimiento de grandes yates.
El puerto de Palma recibió la semana pasada la llegada de cinco grandes buques cargados de barcos de recreo procedentes de Inglaterra, el Caribe y Estados Unidos. El desembarco de esta mercancía se pudo realizar gracias a un permiso especial para que las tripulaciones pudieran acceder a los barcos. Una parte de estos yates será sometida a trabajos de reparación y pintura en los centros de mantenimiento de Baleares.


