CRISIS ECONÓMICA
«España es un país que funciona en las peores circunstancias»
El empresario Pedro Mus, propietario del astillero Audax Marina, afirma que la crisis del COVID-19 ha puesto de manifiesto una vez más que el sector náutico “no existe como tal” y las normas no tienen en cuenta sus especificidades

El empresario Pedro Mus, propietario del astillero Audax Marina, afirma que la crisis del COVID-19 ha puesto de manifiesto una vez más que el sector náutico “no existe como tal” y las normas no tienen en cuenta sus especificidades

Pedro Mus, propietario del astillero Audax Marina, es uno de los empresarios con más experiencia en el sector náutico de Baleares, cuya evolución ha vivido en primera persona desde finales de la década de los 80. Reconoce, sin embargo, que ninguna de las sucesivas crisis que se han producido en este tiempo se parece a la actual. “Vivimos una situación totalmente excepcional, el panorama no es bueno, pero siempre digo que España es un país que funciona en las peores circunstancias”, asegura desde su confinamiento.

Aunque la actividad en los astilleros está permitida dentro del decreto de alarma, Audax Marina decidió cerrar sus puertas al inicio de la cuarentena. “Presentamos un ERTE por razones económicas, al no estar permitido que alegáramos fuerza mayor, y retomaremos la actividad en cuanto se levanten las restricciones, previsiblemente el 30 de mayo”, explica Pedro Mus, quien no ve sentido a mantener la operatividad de un astillero como el suyo, con una capacidad de izada de 100 toneladas, “cuando sólo pueden mover barcos los patrones profesionales”. Su caso, destaca, “es distinto” al de otras empresas que realizan la misma actividad, como STP o Astilleros de Mallorca, pero que trabajan con embarcaciones de mayor eslora.

El propietario de Audax Marina prevé que su varadero retomé la actividad de manera progresiva, pero no al 100%. “Habrá una merma de ingresos generalizada. Los propietarios de los barcos realizarán las labores de mantenimiento básicas y quizás el mercado de segunda mano se mantenga”, afirma Mus, que estos días ha visto cómo muchos autónomos del subsector de la reparación y mantenimiento se han quedado sin poder acceder a sus zonas de trabajo, ya sea en varaderos o puertos deportivos: “El día a día es un problema constante, porque las normas no están nada claras”.

La crisis del coronavirus ha vuelto a poner de manifiesto, a juicio de este empresario, que “el sector náutico no existe como tal, no está reconocido, y en los decretos de alarma no se han tenido en  cuenta sus especificidades”.

“Es un problema que llevamos arrastrando desde siempre –declara–. Se habla mucho del dinero que movemos, incluso de que somos estratégicos, pero no se sigue ningún criterio”. Y pone un ejemplo: “Los carpinteros de ribera, que ejercen un oficio milenario, están integrados dentro del gremio de los carpinteros, y el de los mecánicos marinos en el de los talleres. Si trabajas en el sector náutico, nunca sabes a qué ceñirte porque las normativas no te tienen en cuenta”.

Mus no oculta su "visión realista" de la situación general, derivada de la enorme dependencia del turismo que tiene la economía española, y en particular la balear. “Si la industria turística es el 25% del PIB y lo dejas en 0, no es muy difícil imaginar la dimensión de la caída”. Con todo, su experiencia le ha demostrado que la afición por la náutica es en muchos casos irrenunciable. “Después de este encierro, la gente querrá navegar. Los propietarios están preocupados por el estado de sus barcos. El mar es una pasión muy arraigada, cultural, y eso hace que nuestro sector salga siempre adelante, adaptándose a lo que venga”.

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