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Cala Gamba, un club «nuevo» para cuando termine el confinamiento
La emblemática entidad del Coll den Rebassa ha concluido sus obras interiores y ofrece un aspecto totalmente renovado

La emblemática entidad del Coll den Rebassa ha concluido sus obras interiores y ofrece un aspecto totalmente renovado

El Club Náutico de Cala Gamba ha concluido prácticamente las obras de reordenación de sus amarres. Una vez se levante el confinamiento por la pandemia de coronavirus, los socios de este emblemático club, ganador del Premio Timón de Gaceta Náutica en 2018 por su labor de protección y difusión del patrimonio marítimo, se encontrarán con unas instalaciones totalmente renovadas.

Antoni Estades, presidente del CN Cala Gamba, explica que las obras han estado motivadas por el avanzado deterioro de algunos pantalanes, con más de 40 años de servicio, los cuales presentaban grietas o habían tenido que ser reforzados. Además, en algunos amarres había dificultad de maniobra ya que fueron diseñados hace más de tres décadas para embarcaciones de manga estrecha, botes y barcos tradicionales, y con el paulatino cambio a lanchas de motor, normalmente más mangudas, había barcos que estaban demasiado juntos.

Otra de las cuestiones que se ha espera haber resuelto con la reforma interior es la agitación dentro del puerto los días de temporal. El Náutico de Cala Gamba contaba, asimismo, con un cuadro de amarres que no se correspondía con los contratos que tenía firmados con algunos de sus socios. La reordenación ha reducido ligeramente el número de puestos de atraque, pero ahora se ajustan a la realidad de los derechos de los socios.

Las obras, que han supuesto una inversión global de unos 850.000 euros, empezaron en octubre de 2019 y se han dividido en dos fases. La primera consistió en la demolición del antiguo muelle, que era la antigua escollera del club y que, tras perder su utilidad como protección al construirse una nueva, se había reconvertido en pantalán. En su lugar se ha instalado un nuevo pantalán en forma de cuatro invertido.

 La segunda fase de las obras ha consistido en la sustitución del esto de pantalanes. Se ha realizado una alineación del muelle C en paralelo al muelle B y también del muelle D, que es el más cercano a tierra. 

Se han cumplido las previsiones de responsables del club, quienes esperaban que los trabajos estuvieran finalizados a finales del mes de marzo o a mediados de abril. 
Estades señala que para poder llevar a cabo esta remodelación se ha contado con la colaboración de los socios. Se ha tenido que ampliar la zona de varadero, que en algún momento ha llegado a reunir a 70 embarcaciones, a medida que se iban derribando los muelles. «Ha sido como un tetris, pero lo solucionamos con reuniones semanales [antes del confinamiento] y mucho trabajo». 

El presidente del CN Cala Gamba remarca que esta remodelación supone un cambio sustancial en la imagen del club. «Estábamos acostumbrados a los muelles de hormigón y ahora los pantalanes son de aluminio y composite, son más funcionales y modernos. Además, las obras han supuesto también la instalación de nuevas torretas, tomas de agua y luz, pérgolas y la plantación de árboles». 

El club tiene la intención de crear un «Moll de sa Fusta» en el que se ubicaría a los llaüts y las embarcaciones tradicionales de madera. De esta forma daría una mayor visibilidad a unas barcas que representan la idiosincrasia de la entidad.

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