MEDIO AMBIENTE
Turistas de crucero versus turistas alojados en hotel
Un estudio de la UIB alerta de los efectos que el creciente turismo de cruceros tiene sobre el consumo de agua en Palma. Lo cierto, sin embargo, es que un crucerista consume menos de la mitad de agua que un turista alojado en un hotel

Un estudio de la UIB alerta de los efectos que el creciente turismo de cruceros tiene sobre el consumo de agua en Palma. Lo cierto, sin embargo, es que un crucerista consume menos de la mitad de agua que un turista alojado en un hotel

Un grupo de investigadores de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), de la Universidad de la Rioja y de la Universitat de Lleida ha elaborado un estudio publicado en la revista científica Water que analiza las dinámicas del consumo de agua en el Puerto de Palma entre los años 2007 y 2018, y de manera especial los efectos que el creciente turismo de cruceros tiene sobre el uso de este recurso.

Sin embargo, la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) y la Asociación Internacional de Líneas de Crucero (CLIA) consideran que el consumo de agua es moderado y proporcional al volumen de pasajeros.

El informe señala  que la evolución del consumo de agua se mantiene en relación con la evolución del movimiento de embarcaciones y de pasajeros y que el incremento del consumo de agua ha sido especialmente importante durante los meses de temporada baja.

Para los autores del estudio, un factor importante que ha contribuido a este incremento son los cruceros que tienen su base en el Puerto de Palma y que desde aquí inician su itinerario turístico por el Mediterráneo. Según los investigadores, estas embarcaciones usan más agua que cualquier otra: 628.000 litros de media en cada amarre, unos valores muy superiores a las recargas que hacen los barcos mercantes o los cruceros en tránsito.

Por su parte, las empresas turísticas remarcan el compromiso medioambiental de la industria de los cruceros y señalan que trabajan desde hace décadas para reducir sus residuos y las emisiones atmosféricas y lograr una mayor eficiencia energética y el autoabastecimiento de agua.

Las embarcaciones más modernas de la flota de cruceros como el MSC Fantasía, una de las que tienen Palma como puerto base, cuentan con depuradoras para reciclar las aguas grises que luego son reutilizadas para usos de limpieza al margen del consumo humano y también disponen de desaladoras a bordo que les permiten consumir agua del mar.

En cifras absolutas, los cruceros cargaron el año pasado en el puerto de Palma 200 millones de litros y trajeron a la ciudad un total de 2.220.135 pasajeros, lo que supone que cada turista consumió unos 90 litros de la red local, una cifra que es menos de la mitad de lo que gasta un turista que se aloja en un hotel o en un apartamento turístico.

Según datos de Intercruises, la principal empresa de consignación de cruceros, la media de consumo de los cruceros de puerto base que tomaron agua es de 660 m3, pero la firma destaca que solo el 53% de escalas de puerto base reposta agua. Intercruises atendió un total de 367 escalas en 2019 en el puerto de Palma, de las que 223 tomaron agua y el resto (144) no cargó agua. En cuanto a puerto base, en este caso tuvieron 201 escalas, de las que 107 tomaron agua y las 94 restantes no tomaron agua.

Respecto al precio que las empresas de cruceros pagan por el agua, el estudio señala que es muy competitivo comparado con otros puertos españoles y señala que la Autoridad Portuaria de Baleares vendía un metro cúbico de agua (1.000 litros) a los cruceros por 2,62 euros en 2017. Sin embargo, las compañías de cruceros señalan que el coste del m3 de agua se ha incrementado a 4,55 euros este año 2020.

Esta tarifa es similar a la que factura EMAYA a los grandes consumidores, como por ejemplo los hoteles de la ciudad de Palma. La compañía de aguas pone un precio progresivo en función del consumo que va desde 0,60 €/m3 para hoteles que consumen menos de 10 m3 por cada dos plazas hasta 5,76 €/m3 si consumen más de 80 m3 por cada dos plazas.

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