Un estudio multidisciplinario realizado por investigadores de la Universitat de les Illes Balears (UIB) ha demostrado que la posidonia se ve severamente afectada por la liberación de aguas hipersalinas procedentes de las plantas desaladoras. Los resultados confirman las advertencias publicadas por Gaceta Náutica hace cuatro años en relación a este problema ambiental.
El estudio, publicado recientemente en la prestigiosa revista Science of the Total Environment, ha sido elaborado el grupo de investigación en Ecología Interdisciplinaria de la UIB en colaboración con el grupo de investigación en Nutrición Comunitaria y Estrés Oxidativo, que forma parte del CIBEROBN.
Los investigadores han utilizado técnicas bioquímicas y biomarcadores para determinar el estado fisiológico de las plantas. Los resultados muestran que los marcadores de estrés oxidativo y daño celular se incrementan en los puntos en que la salinidad del agua del mar es más elevada. También se ha detectado una disminución de la medida de las hojas de posidonia oceánica de más de un 75 por ciento en los puntos con mayor salinidad.
Ocho desaladoras públicas
En Baleares existen en la actualidad ocho grandes desaladoras públicas dependientes de la Conselleria de Medio Ambiente. Todas ellas funcionan mediante la desalinización por ósmosis inversa. Tres en Mallorca: Bahía de Palma (1999), Alcúdia (2010) y Andratx (2010). Otras tres en Ibiza: Ibiza capital (1994), Sant Antoni (1996) y Santa Eulalia (2016). Una en Menorca: Ciutadella (2016). Y otra en Formentera: Es Ca Marí (1995).
Hay que tener presente que de la totalidad del agua extraída o captada por las desaladoras, el 55% se reenvía de nuevo al mar, o se tira a un torrente, para su dilución por chorro o a través de un emisario marino, en forma de salmuera: agua con una altísima concentración de 69 gramos por litro de sales minerales (cloruro sódico o sal común, cloruro de magnesio, sulfato cálcico, sulfato potásico, y otras) y que arrastra además diversos elementos químicos utilizados durante del proceso desalinizador y procedentes del mantenimiento de las tuberías de las propias desaladoras, como biocidas, anti espumantes y anti incrustantes, entre otras impurezas.
Por lo que respecta al modo y punto de localización de los vertidos de salmuera en Baleares, la relación es la siguiente: seis por emisario marino (puerto comercial de Alcúdia, Es Camp de Mar en Andratx, Sa Caleta de Santa Eulalia, Cala Gració en Sant Antoni, Cala Santandria de Ciutadella y la playa de Es Ca Marí en Formentera); una por acantilado (playa de Talamanca de Ibiza), y otra a través de torrente (Torrent Gros, en la Bahía de Palma, con desembocadura junto a la playa Ciudad Jardín).
La mayoría de estos vertidos tienen en su proximidad amplias praderas de posidonia. El caso más espectacular de destrucción de esta especie protegida se da en la rada de Talamanca, en Ibiza, donde su enorme retroceso se puede comprobar fácilmente buceando o por comparativa fotográfica aérea.
ROBOTS
El pasado 1 de junio arrancó la campaña del Servicio de vigilancia de la posidonia. En 2020 se mantiene el número de embarcaciones (15) que integran el operativo. La gran novedad es que el servicio cuenta con el apoyo de 14 unidades ROV sumergibles cedidas por Red Eléctrica Española (REE) al Govern.
El verano pasado, este servicio llevó a cabo 121.245 actuaciones, incluyendo la comprobación del fondeo de 86.207 embarcaciones, la información facilitada a 16.430 patrones y el asesoramiento a 10.104 embarcaciones. Además, en 2019 el 9,8% de las embarcaciones revisadas fondeó incorrectamente por el 17% de 2018.


