Tras la polémica orden que impedía servir bebidas en las golondrinas cuando todos los bares estaban ya abiertos al público, la cual fue rectificada por la presión del sector, las empresas de excursiones turísticas se enfrentan ahora a un nuevo problema derivado de la ambigüedad de la normativa autonómica que regula el llamado turismo de excesos. Diversos empresarios del ramo aseguran no ser capaces de interpretar el acuerdo del Consell de Govern que prohíbe la celebración de “party boats o asimilados” para saber si la actividad que realizan está incluida en esta categoría.
Según denuncia el propietario de una compañía que ofrece travesías turísticas a familias con servicio de bar, el reglamento del Govern esta lleno de «vaguedades» que le impiden saber si su actividad es susceptible de ser sancionada por considerarse una “party boat”.
Las embarcaciones que realizan fiestas a bordo están obligadas por un decreto de 2015 a inscribirse en un registro de la Conselleria de Turismo. Este criterio serviría, en principio, para diferenciar una simple golondrina de un embarcación de “party boats”, si bien la inclusión del término “asimilados” hace temer a las empresas que cualquier servicio en el que ofrezca bebida y amenización musical pueda ser multado, al no estar claros ciertos criterios objetivos como el nivel de decibelios o de los ruidos producidos por los usuarios.
La falta de turistas por la pandemia del Covid-19 ha provocado que muchas empresas de excursiones ofrezcan servicios de incentivos o destinados a familias, a fin de cubrir los gastos estructurales de sus empresas (amarre, mantenimiento…). Defienden que este tipo de clientes buscan disfrutar del mar con tranquilidad y sin excesos, y que ello es perfectamente compatible con escuchar música a un volumen razonable y tomando alguna consumición. «Sin embargo –se queja el empresario antes citado–, las autoridades no son capaces de decirnos si este modelo es susceptible de ser considerado una ‘party boat’ ni si es sancionable».
La inseguridad jurídica mantiene a buena parte de la flota amarrada, sin poder ofertar las salidas al mar que en años anteriores han podido realizar sin problemas: «Sin apenas clientes, lo siguiente que nos podría pasar sería que encima nos multarán».


