Recuperar la pradera degradada de posidonia en la bahía de Pollença era el objetivo del proyecto “Bosque Marino” iniciado en 2018 por Red Eléctrica de España y que ha supuesto la plantación de dos hectáreas de esta fanerógama marina en la zona de Punta Avançada.
Los resultados del proyecto, que han sido presentados hoy por el conseller de Medio Ambiente, Miquel Mir; el delegado de Red Eléctrica en las Islas Baleares, Eduardo Maynau; el coronel en jefe del aeródromo militar de Pollença, Carlos Pérez Salguero; y el director del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), Jorge Terrados, ratifican que es posible repoblar las praderas de posidonia.
Con un presupuesto de medio millón de euros, esta iniciativa ha consistido en la plantación de 12.800 fragmentos de posidonia mediante una técnica innovadora que incluye las fases de recolección de fajos procedentes de la fragmentación natural por la dinámica marina, la preparación de los ejemplares, el plantado efectuado por buceadores mediante el anclaje de cada fragmento de rizoma en el fondo marino y, finalmente, la posterior monitorización y seguimiento.
Se trata de la primera plantación de un bosque submarino de estas dimensiones en el Mediterráno, una apuesta de futuro para la recuperación y conservación de una especie de vital importancia en la preservación de los ecosistemas marinos del Mediterráneo y en la lucha contra el cambio climático, al ser un almacén de carbono orgánico.
La evaluación global efectuada aporta datos extraordinariamente positivos. En primer lugar, el elevado nivel de supervivencia, superior al 90%, porcentaje que se extiende a todas las unidades plantadas en la superficie restaurada y que constata que la mayoría de los fragmentos de rizoma plantados ha arraigado.
A pesar de que parte de los fragmentos experimentaron una “simplificación morfológica”, es decir, una pérdida de parte de sus fajos foliares dentro del proceso de adaptación a las nuevas condiciones, los ejemplares explican de forma general con un óptimo sistema de raíces después de su plantación, favorecido por el procedimiento de anclaje individual que ha contribuido claramente a la solidez de su establecimiento.
“Los excelentes resultados de supervivencia obtenidos hasta hoy indican que tanto la elección del emplazamiento como la técnica utilizada han sido correctas”, indica Jorge Terrados, investigador del IMEDEA, y prueba de esto es que la plantación superó sin daños los efectos del temporal Gloria del pasado mes de enero, que sí afectó a las praderas de posidonia oceánica del norte y este de la isla de Mallorca.
DAR CONTINUIDAD AL PROYECTO
El seguimiento del proyecto se extenderá más allá de la finalización de la plantación. “Red Eléctrica quiere dar continuidad al proyecto, tanto al referido a actuaciones en la plantación como en todo el que se relaciona con la difusión científica, ambiental y educativa” ha destacado Eduardo Maynau, delegado de Red Eléctrica en Baleares.
Maynau ha añadido que “se seguirá evaluando la supervivencia y el crecimiento de los ejemplares, así como la recuperación del ecosistema marino asociado a la pradera de posidonia restaurada. La previsión es proceder a evaluaciones periódicas a lo largo de los próximos años y después espaciar el seguimiento de acuerdo con el lento crecimiento de las praderas de la especie. Esta continuidad también está garantizada en cuanto al desarrollo de acciones como el mantenimiento de la logística de la plantación o la sustitución de materiales”.
Por su parte, el consejero Miquel Mir ha agradecido a los participantes el enorme esfuerzo que ha supuesto la ejecución del proyecto que, según ha asegurado, confirma, junto con otras iniciativas del Gobierno como el servicio de vigilancia y protección de la posidonia, que las Islas Baleares son la referencia mundial en materia de conservación de la posidonia”.
El coronel Carlos Pérez Salguero, jefe del Aeródromo Militar de Pollença ha destacado “la total y continua colaboración y apuesta del Ejército del Aire, representado por el Aeródromo Militar de Pollensa, por el cuidado del medio ambiente en Baleares y en el resto de España”.
El objetivo del Bosque Marí de Red Eléctrica es también el de constituirse como un laboratorio abierto a la comunidad científica. Así, la estandarización del procedimiento empleado, que incluye las técnicas de monitorización, los códigos de trazabilidad y la división en cuadrículas de la superficie restaurada, se ha convertido en una referencia para ser replicada en el caso de otras especies.
Además, la participación de estudiantes de la UIB y otras universidades en varios trabajos y evaluaciones relacionados con el proyecto abre la puerta a estudios asociados sobre la evolución de la epifauna, la fisiología de las plantaciones o sobre la captación de nutrientes.


