Sunsail, una de las multinacionales de alquiler de embarcaciones de recreo más importantes del mundo, ha decidido abandonar su base en Mallorca. ¿Las razones? Dos: por un lado, la crisis del Covid-19, que ha causado estragos en el sector del chárter en Baleares; y, por otro, el precio desorbitado de los amarres en el archipiélago, un 30% más caros que en otros destinos competidores del Mediterráneo, como Croacia e incluso Italia.
Desde 2013, en que desembarcó en Mallorca, Sunsail ha tenido su base en la marina Naviera Balear, situada en el Paseo Marítimo de Palma, frente al Hotel Tryp Bellver. La flota, de monocascos y catamaranes, está formada por una veintena de barcos que ocupan un tercio de las citadas instalaciones portuarias. La empresa ha hecho saber esta semana, mediante un mensaje de correo electrónico remitido a todos sus agentes comerciales, que se va de Mallorca por el elevado coste que conlleva desarrollar su actividad en el puerto de Palma.
Juan Birlanga, responsable de la marina Naviera Balear, ha confirmado la información a Gaceta Náutica y ha reconocido que una de las causas de la huida de Sunsail es el precio de los amarres. El empresario ha explicado que las tarifas están supeditadas a los cánones y tasas “brutales” que la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) factura a los concesionarios. Esta carga, sumada a las inversiones millonarias que la administración exige para prorrogar o renovar los contratos de explotación, hace que las tarifas de los amarres sean muy altas y que, en consecuencia, las Islas estén perdiendo competitividad a marchas forzadas.
El cierre de la base de Sunsail tendrá un gran impacto en la marina Naviera Balear, ha reconocido Birlanga, que ve difícil que la multinacional encuentre compradores para los barcos, dadas sus características muy específicas: “Son embarcaciones hechas para el chárter con poca salida en el mercado de armadores privados. Muchas tienen cuatro cabinas y cuatro baños”.
Sunsail pertenece a la empresa Kohlberg Kravis Roberts (KKR), una multinacional estadounidense de administración de fondos de inversión y capital riesgo con sede en Nueva York. Su negocio principal está en el Caribe, en Tórtola, una de las Islas Vírgenes, donde cuenta con un hotel y una marina en propiedad y una flota de más de 300 barcos. Palma era una base pequeña, en comparación con las de otros países. Las pérdidas de la última temporada, donde el negocio se ha visto muy resentido por la crisis del Covid-19, han llevado a la empresa matriz a tomar la decisión de abandonar Mallorca.
José María Jiménez, presidente de la Comisión de Chárter Náutico de la patronal APEAM, ha asegurado que el cierre de Sunsail es una “mala noticia”, pues demuestra que “la situación es dramática para todas las empresas del sector”.
“Somos el destino más caro del mundo por culpa del precio desmesurado que han alcanzado los amarres. Tenemos uno de los mejores destinos, deberíamos conseguir que nuestros negocios florecieran y generar empleo y riqueza, y, sin embargo, estamos contra las cuerdas por la falta de visión de nuestros gobernantes. En circunstancias normales, como empresario, debería alegrarme de que un competidor deje de operar, pero no es así. Lo de Sunsail es un síntoma de la mala situación en la que nos encontramos y un aviso de lo que puede pasar con nuestro sector. Si esto sigue así, en poco tiempo no quedará nada”, denuncia Jiménez.


