Ports de les Illes Balears decidió en febrero de 2019 suspender de forma provisional el tráfico regular de vehículos y mercancías en el Puerto de San Antonio. La moratoria finaliza el próximo 31 de enero y parece que no hay acuerdo respecto al futuro del puerto ibicenco.
El ente portuario autonómico ha hecho públicas las conclusiones de un Informe de Evaluación del tráfico comercial del Puerto de San Antonio encargado a la consultora MCValnera que concluye que concluye que “el tráfico comercial no es la fuente de contaminación más importante de la bahía de San Antonio y que sus impactos son fácilmente reversibles”.
El informe reflexiona sobre la idea de que, al eliminar definitivamente el tráfico comercial del Puerto de San Antonio, dotado de un muelle comercial y una moderna Estación Marítima, la isla vería seriamente comprometida su capacidad de transporte de pasajeros y mercancías, dependiendo exclusivamente del puerto de Ibiza, un escenario que califica de “poco recomendable”.
Respecto a la cuestión ambiental, es estudio remarca que la totalidad de playas en el entorno del puerto en la bahía de Sant Antoni fueron declaradas playas aptas para el baño en 2019 y que la posidonia oceánica se concentra principalmente en la bocana del puerto y en la zona de fondeos regulados, no en las inmediaciones del muelle comercial ni en la zona de maniobra de ferris.
Sin embargo, hace cuatro días el pleno del Ayuntamiento de Sant Antoni votó en contra del regreso del tráfico de ferris en el puerto de esta localidad y solicitó la eliminación de la línea marítima con la Península para evitar la congestión de este espacio con barcos y coches.
Por su parte, Josep Marí Ribas, alcalde de Sant Josep, el municipio que abarca la mitad de la Bahía de Portmany, también se opone frontalmente a la vuelta de los ferrys y señala que “si en diciembre no hay acuerdo para que no vuelvan los ferris, habría que prorrogar la moratoria”.
Para Marí, el Govern debería modificar la Ley de Puertos para que se puedan evitar los ferris en Sant Antoni. “Espero que se alcance esta solución, ya que estoy convencido de que la bahía tiene que ser turística, sin tráfico de ferris” remarca.
La asociación Salvem Sa Badia de Portmany recuerda que que Sant Antoni solo representa el 2,2% de todo el tráfico comercial de Ibiza al margen de los enlaces con Formentera y considera que el cierre del puerto no ha tenido incidencia en la economía de la zona.
Salvem Sa Badia de Portmany asegura que los ferrys generan un fuerte impacto medioambiental en la bahía y se remite a un estudio de 2018 realizado por la empresa Duna Baleares para el Ayuntamiento de Sant Antoni que destaca que “el tráfico marítimo comercial supone un factor de deterioro progresivo de la pradera de Posidonia oceánica”.
La entidad también apunta que la bahía tiene otros problemas graves como los vertidos de aguas mal depuradas o sin depurar, los desagües incontrolados o los fondeos ilegales con bloques de hormigón y cadenas.


