El derribo de los antiguos edificios de los jardines de Sant Elm, operación a la que la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) destinó 588.425 euros públicos, ha terminado convirtiendo esta zona del puerto de Palma en una explanada de baldosas donde, desde las pasadas elecciones, permanecen instalados los carteles publicitarios de la reforma del Paseo Marítimo proyectada por Juan Gual, ex presidente del organismo portuario investigado por la Fiscalía Anticorrupción.
La remodelación publicitada en esta exposición callejera está supeditada a la resolución del concurso del tramo final del Moll Vell de Palma, después de que la APB desistiera de adjudicar dicho espacio por el procedimiento de la competencia de proyectos y anunciara la convocatoria de un certamen abierto. Las recreaciones que aparecen en los paneles quedarán en papel mojado si la empresa Astilleros de Mallorca, cuyo traslado al muelle del Faro de la Riba se daba por hecho con la competencia de proyectos, permanece en su actual sede en la calle Contramuelle Mollet. El conocido como “plan Gual” dependía por completo de este movimiento y tiene, por tanto, muy escasas posibilidades de prosperar a corto plazo. Su legado es, de momento, la explanada habilitada para colocar los carteles.
El “esponjamiento” de los inmuebles de Sant Elm fue un empeño personal de Juan Gual, en connivencia con el entonces alcalde de Palma, Antoni Noguera. Para ejecutar el derribo, que tuvo un coste para las arcas públicas de 396.672 euros, la APB tuvo que renunciar a ejecutar un proyecto ya adjudicado para la construcción de un mercado gastronómico. La empresa ganadora del concurso fue indemnizada en 2018 con 191.753 euros en concepto de daños y gastos derivados de la elaboración del proyecto. La entidad pública portuaria y la sociedad perjudicada llegaron a un acuerdo extrajudicial. La suma del derribo y la indemnización arroja un coste de 588.425 euros.
La demolición corrió a cargo de la empresa Construcciones y Desmontes Rivera Navarra, S.A. Los edificios tenían una superficie construida de 1.675 metros cuadrados y su altura era de 12 metros en tres plantas. Pese a formar parte de la fisonomía del puerto desde hacía décadas, se consideró que carecían de cualquier valor histórico.


