Un impuesto de matriculación superior al resto de países comunitarios, amarres caros, inseguridad jurídica y las continuas limitaciones al fondeo han situado al chárter náutico balear en una encrucijada de cara al futuro, según han asegurado los empresarios del alquiler de embarcaciones reunidos en la mesa redonda organizada por el Balearic Yacht Show.
Cristina Sastre, gerente de la empresa de chárter Cruesa, indicó que el sector lleva muchos años luchando contra el intrusismo, además de que “tenemos consideración de transporte cuando somos turismo. Eso significa que nos gravan con un 21 por ciento de IVA, mientras que, por ejemplo, las golondrinas tan sólo con un 10%”.
Por su parte, Pablo Ruibal, fundador del portal online de alquiler de barcos Boat Jump, aseguró que el sector de chárter náutico en Baleares ha perdido competitividad frente a otros destinos por las trabas y la inseguridad jurídica a la hora de fondear, así como por el coste de los amarres.
En este sentido, el presidente de la comisión de chárter náutico balear, José María Jiménez se mostró a favor de proteger el entorno pero siempre dentro de un compromiso racional. De esta forma, explicó que las recientes limitaciones llevan a casos absurdos como que un barco de eslora inferior a 12 metros de lista séptima puede fondear en Cala Mondragó y, por el contrario, está prohibido si la embarcación es de lista sexta.
José María Jiménez también destacó otra discriminación que padece el sector náutico en España al ser el único país comunitario que mantiene el impuesto de matriculación. Por último, el abogado León Von Ondarza ha detallado todos los requisitos necesarios que requiere tener una empresa de chárter.


