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El hidrógeno podría ser el combustible del futuro en el puerto
Astilleros de Mallorca participa en un estudio que permitirá saber si es viable su implantación en Palma para la producción de energía eléctrica

Astilleros de Mallorca participa en un estudio que permitirá saber si es viable su implantación en Palma para la producción de energía eléctrica

Un estudio en el que participa Astilleros de Mallorca, junto con Astilleros Freire, Astilleros de Santander y el Centro Tecnológico SOERMAR, permitirá saber si es viable el hidrógeno como productor eficiente de energía eléctrica para la industria naval y su entorno próximo. 

El estudio, que realiza SOERMAR y que acaba de recibir el apoyo del Ministerio de Industria, analizará la viabilidad de implementar un conjunto de producción y almacenamiento de «Hidrógeno Verde» para la producción de energía eléctrica. A su vez, y basándose en técnicas de aprovechamiento térmico, emplearían el calor residual para los sistemas sanitarios y otras instalaciones de los astilleros. 
El estudio contribuirá a la toma de decisiones para mejorar la eficiencia energética de las instalaciones de los astilleros, así como para reducir su huella ambiental gracias a la generación de electricidad limpia. Esto posicionará a los astilleros en línea con el objetivo medioambiental que se pretende alcanzar en 2030, apoyado también tanto por la Unión Europea como por la ONU, que así lo refleja en su Agenda 2030, favoreciendo la salud y reduciendo la contaminación, no sólo a nivel atmosférico. La pila de hidrógeno es, por así decirlo, una pequeña planta de generación de energía eléctrica. En unas celdas, el gas de reacciona con el oxígeno que es captado por el aire. En la pila de combustible se produce un proceso electroquímico del cual se obtiene electricidad, que fluye a un motor, una red de distribución o un sistema de almacenaje. Los residuos son calor y dos átomos hidrógeno por uno de oxígeno, es decir agua. 

NUEVAS TECNOLOGÍAS

La necesidad global de reducir las emisiones a la atmósfera, la consciencia de que los combustibles fósiles son finitos y la necesidad de abaratar el trasporte de mercancías ha abocado al mundo a una carrera por desarrollar nuevas tecnologías. En Europa se está apostando firmemente por el hidrógeno. La UE intenta de este modo obtener ventaja e independencia, por lo que ha promovido el desarrollo de la investigación de estas fuentes.  
En España, el Centro Nacional de Hidrógeno, situado en Puertollano (Ciudad Real), coordina los estudios privados o institucionales sobre la aplicación de la llamada «Economía del hidrógeno». Esta institución depende al 50% del Ministerio de Ciencia e Innovación y 50% de  la Junta de Castilla La Mancha. Se coordina con Europa y con las comunidades para crecer en el conocimiento del hidrógeno.
 

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