ECONOMÍA
El chárter inicia un ejercicio clave para su supervivencia en Baleares
La crisis del Covid-19 ha causado estragos en el sector, que ha perdido ya a un tercio de su flota en las islas

La crisis del Covid-19 ha causado estragos en el sector, que ha perdido ya a un tercio de su flota en las islas

La crisis del Covid-19 ha causado estragos en el sector del chárter en Baleares y las empresas afrontan 2021 como un ejercicio clave para su supervivencia. Tras una mala temporada, la de 2020, en la que los clientes locales contribuyeron a salvar la actividad con algunas reservas en verano, conseguir que este año se reactiven las reservas es fundamental para el futuro de este sector.

A los malos resultados económicos se une el precio desorbitado de los amarres en el archipiélago, un 30% más caros que en otros destinos del Mediterráneo, como Croacia o Italia que ha provocado que un tercio de la flota de embarcaciones de alquiler con base en las islas haya optado por emigrar a otros lugares o se haya puesto en venta.

Es el  caso de Sunsail, una de las multinacionales de alquiler de embarcaciones de recreo más importantes del mundo, que hace apenas tres meses decidió abandonar su sede en Mallorca y poner en venta su flota formada por una veintena de barcos. Sin embargo, no resulta fácil encontrar compradores para estos barcos porque por sus características específicas para el chárter tienen poca salida en el mercado de armadores privados.

Sunsail tiene su negocio principal en el Caribe, en Tórtola, una de las Islas Vírgenes, donde cuenta con un hotel y una marina en propiedad y una flota de más de 300 barcos. Palma era una base pequeña, en comparación con las de otros países, pero las pérdidas de la última temporada, donde el negocio se ha visto muy resentido por la crisis del Covid-19, han llevado a la empresa matriz a tomar la decisión de abandonar Mallorca.

José María Jiménez, presidente de la Comisión de Chárter Náutico de la patronal APEAM, remarca: “Somos el destino más caro del mundo por culpa del precio desmesurado que han alcanzado los amarres. Tenemos uno de los mejores destinos, deberíamos conseguir que nuestros negocios florecieran y generar empleo y riqueza, y, sin embargo, estamos contra las cuerdas por la falta de visión de nuestros gobernantes. Si esto sigue así, en poco tiempo no quedará nada”.

Las tarifas de los amarres que tienen las marinas y puertos deportivos de Baleares son tan altas debido a los elevados cánones y tasas que la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) factura a estos concesionarios. Esta carga hace que los amarres sean muy caros y que, en consecuencia, las Islas estén perdiendo competitividad a marchas forzadas.

Con un negocio a la baja y sin unas perspectivas claras, hay empresas de charter que no pueden hacer frente a los gastos de amarre de su propia flota y ya se han dado los primeros casos de embarcaciones con órdenes de embargo por impago, una situación que complica aún más el futuro de algunas firmas.

José María Jiménez pone en duda la capacidad de recuperación de Baleares como destino de cara al próximo verano debido al aumento de casos de coronavirus y al bajo ritmo de vacunación que se está registrando en las islas. De continuar en esta diámica, Jiménez cree que pocas empresas podrán sobrevivir a un año como el registrado en 2020.

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