La Consejería de Medio Ambiente de Baleares ha licitado la elaboración de un estudio para la ordenación del fondeo en la playa de Es Trenc, situada dentro de un Parque Natural en el municipio mallorquín de Campos. El valor estimado del contrato es de 29.915,29 euros y el plazo para presentar ofertas, abierto el miércoles de la semana pasada, expira el 29 de enero a las 14 horas. Los interesados habrán dispuesto de poco más de dos semanas para elaborar su propuesta, destinada en principio a regular el fondeo mediante boyas.
Es Trenc es uno de los fondeaderos favoritos de los aficionados a la náutica de Baleares o que recalan en el archipiélago. En temporada alta se llega a acumular una gran cantidad de embarcaciones, si bien sus fondos arenosos permiten largar en ancla sim comprometer el buen estado de las praderas de posidonia.
Los navegantes temen que la ordenación del fondeo pueda vulnerar el derecho al uso del ancla sobre arena, como de hecho ya ocurre en la isla Formentera y según se ha propuesto para todo el Levante de Mallorca, si bien diversas fuentes aseguran que, en este último caso, la Conselleria de Medio Ambiente se plantea renunciar a esta prohibición por carecer de justificación científica.
PROPUESTA PARA CANYAMEL
Por otro lado, el Ministerio para la Transición Ecológica, del que depende la Demarcación de Costas, ha recibido una petición de la Fundación Nous Vents para gestionar un campo de boyas en la playa de Canyamel, en el municipio mallorquín de Capdepera. La instalación propuesta afecta a 10.1845,96 metros cuadrados de espejo de agua y consta de 24 boyas para embarcaciones de diferente eslora.

La Fundación Nous Vents, vinculada al Projecte Home, ha gestionado en los últimos años el fondeadero de Formentor. En agosto de 2019 el capitán de un velero denunció que uno de sus vigilantes le había rayado deliberadamente el casco del barco con un objeto punzante. Tres años antes, la entidad se vio envuelta en una polémica al solicitar un rescate por valor de 5.000 euros al armador de un yate británico al que remolcó «entre 50 y 70 metros» hasta que se amarró a su boya. La embarcación tenía acordada una estancia de larga duración en el polígono de fondeo y, por tanto, era cliente de Nous Vents. Un acuerdo económico entre las partes zanjó el asunto, pero el armador, extranjero, aseguró que no volvería a navegar en aguas de Baleares.


