ECONOMÍA
Los amarres de Baleares siguen con su escalada de precios
Los alemanes son los principales clientes en estos momentos, mientras que el mercado inglés está "totalmente parado". La crisis económica de la pandemia no ha afectado de momento al valor de los atraques porque hay más demanda que oferta

Los alemanes son los principales clientes en estos momentos, mientras que el mercado inglés está «totalmente parado». La crisis económica de la pandemia no ha afectado de momento al valor de los atraques porque hay más demanda que oferta

El precio de los amarres en Baleares se mantiene al alza a pesar de la pandemia. El atractivo del destino y su oferta complementaria, las buenas comunicaciones y el hecho de que haya más demanda que oferta impulsan al alza el valor de los puestos de atraque en las islas.

Lo confirma Idoia Herrán, responsable de AML, la compañía especializada en la compra-venta y alquiler de amarres con más experiencia del sector, que señala que el interés viene, sobre todo, por parte de clientes alemanes, suecos y algún español.
Por el contrario, el mercado inglés, uno de los más importantes en los últimos años, está totalmente parado. «No tenemos ninguna petición de ingleses, ya que el Covid-19 y el Brexit han generado mucha incertidumbre». En estos momentos, los ciudadanos del Reino Unido ya no tienen las ventajas de pertenecer a la Unión Europea y la mayoría ha decidido posponer las inversiones fuera de su país a la espera de que se aclare la situación.
Herrán afirma que no hay muchos amarres a la venta ni en alquiler, «tenemos más demanda que oferta», destaca. La directora de AML explica que el Club de Mar Mallorca, uno de los enclaves que por situación y distribución de esloras es de los más solicitados, de momento no tiene disponibilidad. «En el Real Club Náutico de Palma tenemos lista de espera con varias peticiones y  Puerto Portals, a pesar de su elevado precio, es de lo más demandado», apunta Idoia Herrán, que aclara que la mayoría de las peticiones que recibe de clientes son para esloras de entre 12 y 25 metros.
El mercado de amarres resulta fundamental para el sector náutico porque lo habitual es comprar o alquilar antes el amarre que el propio barco. Para los clientes extranjeros, a día de hoy los más numerosos en las esloras de mayor tamaño, uno de los principales escollos es la burocracia. «No entienden que tengan que esperar dos meses para tener un NIE o que no puedan hacer todos los trámites de forma telemática», apunta Herrán que señala que una parte importante de su cometido es resolver todos esos trámites.
Los precios de los amarres en Baleares son mucho más caros que en los puertos de la península, una situación que está afectando de forma importante a las empresas de charter. Como ejemplo, Idoia Herrán explica el caso de un cliente que ha hecho una petición de un amarre para una embarcación de 24×5,25 metros de eslora. «El mejor precio que hemos conseguido en Mallorca es de 49.000 euros, mientras que en Valencia le piden 12.000».
También apunta ofertas de otros lugares como Sotogrande, donde se puede encontrar un amarre de 12×4 metros con concesión hasta el año 2057 por 11.000 euros. «En Baleares no hay estos precios», remarca la responsable de AML, quien por otro lado deja claro que, a pesar del precio, las Baleares son un lujo y que la gente quiere estar en Mallorca o Ibiza en verano. «tengo clientes que, por precio, se habían ido a Croacia y ahora han vuelto», asegura. El caso de Ibiza es el más representativo del elevado precio. En estos momentos ya hay lista de espera para verano porque es mucho más rentable alquilar día a día que por meses o todo el año. 

OPTIMISMO

El balance de 2020 no es bueno, Herrán apunta que «tuvimos tres meses muy buenos: abril, mayo y junio, y luego el mercado se paró totalmente. Desde entonces, cuesta cerrar alguna operación e, incluso, otras que ya estaban en marcha se quisieron echar a atrás ante la incertidumbre». A pesar de todo, Idoia Herrán es optimista y piensa que el mercado se reactivará a partir de primavera. «Normalmente febrero es un mes de mucha actividad porque quien quiere un amarre para disfrutar en verano es cuando empieza a buscarlo. Este año se va a retrasar pero creo que, a partir de abril, los clientes se van a empezar a mover». 
La experta en intermediación señala que las restricciones sanitarias favorecen la navegación porque un barco no es como un hotel y se puede disfrutar de unas vacaciones sin apenas contacto con otras personas.

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