El buque meteorológico K, más famoso que el hombre del tiempo
Su misión era realizar observaciones de los datos meteorológicos en superficie cada tres horas y sondeos atmosféricos mediante globos sondas cada seis o doce horas

Su misión era realizar observaciones de los datos meteorológicos en superficie cada tres horas y sondeos atmosféricos mediante globos sondas cada seis o doce horas

En 1938 la compañía Pan Anam comenzó sus vuelos comerciales entre América y Europa, que se encontraban con el problema del desconocimiento de las condiciones meteorológicas que se iban a encontrar en la ruta. Ese mismo año, un avión de dicha compañía se estrelló en el Pacífico a consecuencia de una tormenta que no pudo esquivar.

A partir de entonces, comenzaron a lanzarse desde los guardacostas de Estados Unidos globos sondas (globos rellenos de hidrógeno que llevan instrumentos meteorológicos en su interior) para medir la presión, la temperatura, la humedad y el viento en las alturas que resultaron ser útiles pero que cubrían poco espacio.

La 2ª Guerra Mundial supuso un gran parón en la aviación comercial, pero al término de la misma esta adquirió gran actividad, lo que hizo necesario establecer leyes que regulasen el tráfico aéreo naciendo así la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional), al tiempo que se retomaba el grave problema de la falta de información meteorológica en los vuelos transoceánicos.

Para solventar este problema, o al menos paliarlo, se tomó la decisión en la “Conferencia de Estados del Atlántico Norte para Estaciones Meteorológicas Atlánticas”, celebrada en 1946 en Londres, de establecer una red de trece estaciones fijas, costeadas por los diecinueve países (entre ellos España) cuyas líneas aéreas volaban sobre el Océano, haciéndose responsables de la operatividad de siete de ellas los Estados Unidos, mientras que de las otras seis se harían cargo diversos Estados europeos.

Estas estaciones se denominaban con letras mayúsculas (A, B, C, D, E, H, I, J, K y M) y tenían asignado un punto que era su posición teórica. Al famoso barco K le correspondían las coordenadas 45ºN 16ºW, cercanas por tanto al noroeste de la Península Ibérica. Este buque logró evidenciar en España la importancia de monitorizar el tiempo en los océanos. En realidad, no eran barcos anclados, sino “estaciones meteorológicas” a bordo de buques que se movían en torno a ese punto dentro de una cuadrícula de diez millas de lado.

La misión primordial de estas embarcaciones era realizar observaciones de los datos meteorológicos en superficie cada tres horas y sondeos atmosféricos mediante globos sondas cada seis o doce horas que eran datos de gran valor. En ocasiones, esos barcos salían de su cuadrícula para auxiliar a alguna embarcación en peligro o, incluso, a algún avión que se vio obligado a amarrar.

En la segunda mitad del siglo XX, el ‘barco K’ fue casi tan famoso como el meteorólogo Mariano Medina de Televisión Española.

No cabe duda, que hay que resaltar el mérito de quienes realizaban su trabajo en aquellos buques en misiones que duraban entre veinte y veinticinco días, tras los cuales eran relevados por otra embarcación (la “estación meteorológica K” era cubierta por dos barcos franceses que se relevaban). Durante ese tiempo tenían que soportar, a veces, fuertes temporales sin posibilidad de poder abandonar la zona.

Con el paso del tiempo esas “estaciones meteorológicas” que tan extraordinario servicio habían venido prestando, fueron perdiendo utilidad al ir apareciendo otros sistemas de medición de datos y de trasmisión de los mismos. Los satélites meteorológicos y las boyas proporcionan en la actualidad la información necesaria para la navegación aérea y marítima. También mejoran los pronósticos a corto, medio y largo plazo tierra adentro. En 1977, el último barco fijo que cumplía la misión de “estación meteorológica” fue sustituido por una boya.

No tiene nada de extraño, a tenor de cuanto acabo de reseñar, que, dada la proximidad del barco “K” al noroeste de la Península y que, por tanto, lo que allí ocurriese podía ser presagio de lo que llegase hasta nosotros y que sus citas fuesen frecuentes por parte aquel gran meteorólogo que fue de Mariano Medina, pionero en la información del tiempo en la televisión en España. De ahí proviene la fama que tuvo el barco “K”.  

* Director de meteorología de Meteored

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