El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ya avisó en febrero al Govern y al Sistema de Observación Costero de las Illes Balears (SOCIB) de que en abril llegarían carabelas portuguesas a aguas de Baleares, un pronóstico que se ha cumplido. El CSIC lleva tiempo trabajando en un método que permita prever la llegada de estas colonias de hidrozoos. El sistema, que permitirá visualizar la situación en remoto a todos los estamentos y ciudadanos interesados, podría estar listo en los próximos meses.
De momento se encuentra en proceso de revisión científica para su publicación. Una vez esté publicado, la idea es crear una aplicación que pueda ser usada por los ciudadanos o los gestores del litoral. El modelo cubre toda la cuenca del Mediterráneo. Este trabajo se enmarca dentro del proyecto de seguimiento y predicción de medusas e hidrozoos de las islas Baleares en un Convenio entre el Govern, el SOCIB y el CSIC (con sus sedes tanto de Mallorca, el IMEDEA, como de Cádiz, el ICMAN).
Una de las mayores expertas en Europa sobre estos organismos es la doctora en ciencias del mar Laura Prieto (Investigadora principal del proyecto), que explica que “llevamos algunos años en los que la carabela llega a Baleares desde el Estrecho. Entra normalmente en febrero aprovechando los temporales de poniente. Se desplaza gracias al viento y las corrientes superficiales y en los últimos años se sabe que ha sido avistada en el Mediterráneo, desde el mar de Alborán hasta Grecia”. La doctora Prieto destaca que este año su presencia no es tan destacable en número como los años 2010, 2013 y 2018. En el año 2019 fueron muy pocas pero coincidieron con plena época de baños.
Laura Prieto, Investigadora del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, perteneciente al CSIC, señala que cuando veamos una carabela portuguesa en la orilla “no debemos pensar que está muerta, ya que sus células urticantes pueden seguir vivas varios días”. Si las encontramos flotando o en la playa habrá que avisar al puesto de socorrismo más cercano, o llamar al 112 “En cualquier caso no hay que tocarlas”, “ni siquiera hay que tocar la zona de rocas o la arena cercanas a donde se encuentren”. “Seguramente estará en aguas de Baleares durante la primavera, pero no sobrevivirá a las aguas cálidas del verano”.
En caso de que nos las encontremos en el agua, el procedimiento debería ser prácticamente el mismo. “Si ves el ‘flotador’ de una carabela portuguesa, sal rápido y avisa”, recomienda. Hay que salir siempre del agua “aunque no estés del todo cerca”, porque, como matiza la experta del CSIC, “lo que pican son los tentáculos”. Al margen de que como prevención los responsables de la playa coloquen la bandera amarilla de precaución, es mejor “no bañarse”. Aunque una vez en la arena puedan parecer más pequeños, Prieto especifica que “los tentáculos de una carabela portuguesa pueden llegar a medir de cinco a diez metros cuando están extendidos”.
El Govern, CSIC y SOCIB solicitan la colaboración ciudadana para que se le remitan las fotos y datos de posición al correo de avistamientos de medusas (l.p@csic.es).
Las carabelas pertenecen al grupo de los cnidarios como las medusas, pero no son medusas como la pelagia noctiluca típica de las Baleares. Prieto remarca que a diferencia de la medusa, la carabela es “una colonia de hidrozoos, una colonia de centenares de organismos”. Por tanto, cada una de ellas “es en sí misma una colonia”. El “veneno’ se encuentra en sus células urticantes, de tamaño microscópico. “Su picadura es dolorosa, pero sólo se complica, y puede llegar a ser mortal, si se tiene algún tipo de alergia u otras patologías”, asegura la doctora Prieto.


