Los deportistas comprobaron que el delfín, de unos tres metros de tamaño, se encontraba herido y lo acercaron hasta la orilla. A continuación decidieron avisar a los equipos de emergencia. Agentes del Seprona de la Guardia Civil se han hecho cargo de la investigación y a la playa acudieron también unidades de la Policía Local de Llucmajor y de la de Palma.
Tras llegar al lugar, la benemérita se puso en contacto con los responsables del Palma Aquarium que enviaron a una de sus biólogos para examinar el cuerpo. El experto confirmó que el animal llevaba ya tiempo muerto y que las heridas que presentaba eran las propias de un ataque de tiburón.
Esta noticia se une a la del navegante francés que falleció por ahogamiento en Menorca y cuyos restos fueron depredados por una especie de escualo sin identificar. Estos dos casos ponen de manifiesto la presencia de tiburones de gran tamaño en aguas del Mar Balear.


