Hace semanas tuvo lugar la botadura del submarino S-81 Isaac Peral en Navantia, Cartagena. El casco se veía tan brillante que me pregunté si habían aplicado un antifouling basado en silicona. Lo relacionado con defensa suele ser secreto, así que me quedaré con la duda. Aunque los antifoulings basados en silicona llevan décadas en el mercado, no se han impuesto como protección de casco en grandes barcos.
No es, en mi opinión, debido a su falta de eficacia, sino a que su aplicación con pistola requiere un aislamiento muy bueno para evitar que la silicona contamine otras superficies del barco o de barcos aledaños, y no se puede pintar sin una limpieza exhaustiva. Donde sí tienen mucho éxito es en la protección de hélices y ejes, ya que el tamaño es adecuado para la aplicación con rodillo que no produce contaminación cruzada.
Las diferentes tecnologías de silicona se basan en que la superficie resultante es de muy baja rugosidad, dificultando la adhesión de microorganismos. Necesitan, para completar su eficacia teórica, el deslizamiento del casco en el agua, así los organismos que hayan conseguido fijarse se acaban de desprender.
En el caso de hélices y ejes, su giro propio asegura el deslizamiento del agua a suficiente velocidad. Si se aplica en el casco de un velero (AC75 aparte), no se alcanza la velocidad suficiente para completar el proceso y son necesarias limpiezas manuales del casco. Basta con pasar una esponja densa, no use cepillos ni estropajos abrasivos. Limpiar agresivamente es origen de muchos daños. Algunas marcas como Hempel permiten reparaciones de pequeñas zonas con desprendimientos, pero con otros fabricantes el daño es irreparable.
La silicona tiene un doble beneficio ambiental. Por un lado, se eliminan los biocidas que desprenden otros antifoulings, y, por otro, se reduce la resistencia al avance, con su consecuente ahorro de combustible, reducción de emisiones y de coste. En su contra está la baja resistencia mecánica. La arena es un abrasivo, así que, si su amarre está en una zona de poco calado, o fondea en zonas arenosas con frecuencia, la expectativa de vida se reduce.
La silicona tiene muy baja adherencia, es imprescindible, para tener un buen resultado, que la aplicación sea cuidadosa, que se respeten las estrictas normas de limpieza y los tiempos. Desde la primera aplicación de Propspeed que vi hace 15 años se ha simplificado el proceso y ganado en experiencia. Las aplicaciones realizadas por aplicadores expertos hoy en día no suelen presentar problemas.
El último efecto adverso que se conoce es consecuencia de las corrientes erráticas. Han de ser de importancia para que caiga la silicona. Si se da el caso, quizá pueda considerarlo una suerte. Está a tiempo de localizar el fallo en su barco o entre sus vecinos y evitar daños de importancia en su sistema propulsivo.

