El TP52 Aifos 500 fue construido en 2005 para competir en el entonces recién creado circuito Med Cup. Tras muchos años en los que las regatas de cruceros se habían desarrollado exclusivamente en tiempo compensado (primero con la fórmula IOR y luego en IMS), los veleros de la clase Transpac 52, inicialmente concebidos para regatas de gran altura en el océano Pacífico (de ahí su denominación: transpacíficos), llegaban al Mediterráneo con el objetivo de revolucionar la vela, como así fue.
Nada ha vuelto a ser lo mismo desde entonces: ni los barcos ni sus tripulaciones, cada vez más profesionales; ni siquiera los propios TP52, cuya evolución ha hecho que, salvo por una cierta apariencia y la eslora, nada tenga que ver una de aquellas unidades de hace 16 años con las de hoy en día.
Nadie hubiera apostado entonces por que aquellos veleros tuvieran una segunda vida, menos aún fuera de las regatas en tiempo real. Pero la historia no se escribe nunca de antemano. Los TP52 tenían el defecto de envejecer muy rápido, pero la virtud de encontrar fácil acomodo en los diferentes sistemas de corrección de tiempo. Gracias a esa versatilidad, los barcos que inauguraron el circuito siguen siendo competitivos bajo las fórmulas ORC e IRC. Vamos, que un barco de 2005 puede plantarse en la Copa del Rey MAPFRE de 2021 e intentar ganarla.

Eso es, al menos, lo que pretende la Armada española tras verse obligada a devolver el ClubSwan 50 con el que ha competido en las dos últimas ediciones y haber recuperado del olvido el TP52 que contribuyó hace más de tres lustros a la creación del principal circuito profesional de vela del mundo.
El Aifos 500 es, en efecto, una ilustre antigualla, un objeto de reciclaje, pero, ojo, porque conserva el alma de un pura sangre y, a poco que funcionen las adaptaciones a las que ha sido sometido en los últimos meses, se le verá navegar en la vanguardia de la flota con el Rey Felipe VI a la caña.
El actual monarca nunca ha ganado la Copa del Rey (la vez que lo hizo el Aifos, él navegaba en el CAM) y no cabe descartar que pueda quitarse la espina este año, a bordo de un barco de 2005.
El Aifos 500 será, junto a su casi gemelo Blue Carbon (otro TP del mismo año, armado por Toni Guiu), el barco más grande y a priori más rápido en tiempo real de los 12 que componen la clase BMW ORC 1. Eso le garantiza navegar con viento libre y depender en gran medida de su propia pericia, mientras en su popa la mayoría de sus contrincantes (entre los que se encuentran cinco unidades del siempre competitivo Swan 45), deberán pelear cada paso de boya.

El viejo TP52 de la Armada lucha más contra sí mismo que contra sus rivales. El Rey Felipe y su tripulación saben que no les basta entrar los primeros; tienen que hacerlo con el margen necesario para no quedar relegados tras la aplicación de la fórmula que permite competir entre sí a embarcaciones distintas. Para ello es necesario no cometer errores y elegir siempre el bordo correcto.
El equipo del Aifos está formado, casi en su totalidad, por oficiales y suboficiales de la Armada. Su patrón, en ausencia de Felipe VI, es el almirante Jaime Rodríguez Toubes, y su navegante y responsable de la puesta a punto es el capitán de navío Ricardo Alvarez Maldonado. Pero el Aifos 500 cuenta con un arma secreta, que obviamente dejará de serlo a partir de la siguiente revelación: el doce veces campeón del mundo Alberto Barovier será el encargado de la estrategia, lo que minimiza la posibilidad de elegir la ruta equivocada y viene a confirmar que, pese a su antigüedad, el barco del Rey tiene verdaderas opciones de victoria.
Esta claro que ni el Blue Carbon ni el Rats on Fire ni el Estrella Damm ni los demás contrincantes han venido a dejarse ganar, así que mucha atención a lo que ocurra en la clase ORC1. Puede ser una de las más disputadas y divertidas.
EL PRIMERO CON BOTALÓN
Poca gente lo recuerda, pero los TP52 de primera generación izaban el spí con tangón. El Aifos fue el primero que incorporó botalón para adaptarse a la fórmula IRC. La cosa no le pudo ir mejor: ese mismo año –2008– se llevó la Copa del Rey ganando todas las regatas, hasta el punto de descartarse un primero. Al poco tiempo, los TP52 del circuito profesional instalaron botalón, facilitando la maniobra de la trasluchada. Hasta hoy.


