Los amarristas de Baleares llevan un mes sin poder acceder a sus embarcaciones debido a la prohibición de desplazarse hasta los puertos recreativos. Clubes náuticos y marinas mantienen retenes de guardia de marinería y atienden peticiones de sus socios y usuarios para comprobar el estado de los barcos. Se trata de inspecciones muy someras, principalmente de amarras e imbornales, para asegurar que no hay peligro de colisión contra el pantalán o de inundación en el caso de que se produzcan precipitaciones fuertes.
A excepción del incendio que calcinó un yate en Puerto Portals en las primeras horas del confinamiento, no se ha producido ningún incidente destacable en los puertos de Baleares. Sin embargo, cada vez son más los armadores que piden acceder a sus propiedades, aunque sea de manera muy controlada, para cerciorarse de que todo está en orden. Estas reclamaciones se canalizan a través de las diferentes asociaciones de usuarios. De momento el Govern balear no ha respondido.
Bernardí Alba, presidente de la Federación de Asociaciones de Amarristas de las Islas Baleares, ha trasladado la inquietud de los propietarios al director general de Puertos y Aeropuertos, Xavier Ramis, y ha propuesto un sistema que, a su juicio, hace compatible la protección al contagio de COVID-19 con la revisión personal de la flota amarrada en las instalaciones dependientes de la comunidad autónoma, que son la mayoría.
La proposición de Alba consiste en permitir que “únicamente una persona por barca” pueda acceder al puerto en una horario comprendido entre las nueve la mañana y las siete de la tarde, y mediante un sistema que garantice una distancia de seguridad de cuatro mangas: “El primer día los amarres acabados en 1 y 6, el segundo 2 y 7, el tercero 3 y 8, el cuarto 4 y 9, y el quinto 5 y 0”. De este modo, sostiene el presidente de la Federación de Asociaciones de Amarristas, se respetarían las directrices que se aplican en otros ámbitos y los armadores se quedarían tranquilos. Las inspecciones no durarían más de media hora y se limitarían a dos por mes, en el caso de que el confinamiento se prolongue.
Alba admite que mucha gente no recuerda su número de amarre, por lo que sería necesario hacer pública una lista con los nombres de las embarcaciones y su correspondiente puesto de atraque en la web de Ports IB. Asimismo, se debería instar a los usuarios a que, en sus desplazamientos, porten alguna documentación acreditativa de la titularidad de la embarcación.


