Las esperanzas de una cierta recuperación para Baleares depositadas en el mercado alemán son “realistas” pero dependen de la apertura del aeropuerto de Son Sant Joan. Así lo ve el empresario y presidente de la Comisión de Chárter Náutico de APEAM, José María Jiménez: “Si hay vuelos, aún tenemos posibilidades de salvar una parte de la temporada alta; si no se pone en marcha el aeropuerto, no hay nada que hacer, no podemos confiar en un mercado local que está pasando por una situación económica extremadamente delicada”.
Las empresas de alquiler llevan tanteando a sus clientes habituales desde que se desató la crisis global del COVID-19 y, aun siendo conscientes de la gravedad de la situación, perciben una actitud positiva. Más que anulaciones se han producido aplazamientos de las reservas. Las de abril se pasaron a mayo y las de mayo se están pasando a junio: “Los alemanes, por ejemplo, están locos por venir; por dos razones: una, porque temen aglomeraciones en el Mar Báltico, que es su única salida al mar, y dos, porque para ellos una cosa es España y la otra Baleares. Han seguido la evolución de la pandemia y son conscientes de que aquí (en las Islas) la tasa de contagios y fallecimientos ha sido menor que en otras zonas del país”.
Jiménez afirma que la flota de alquiler está preparada para dar servicio en cuanto se abra el espacio aéreo en Mallorca. Las empresas radicadas en la estación Lonja Marina Charter, la más grande de España, han realizado importantes inversiones tanto en los barcos como en la instalación portuaria durante el invierno. “Destinamos mucho dinero al mantenimiento de las embarcaciones porque nuestra clientela es muy exigente –apunta–; en el caso de mi empresa, Latitud Cero, hemos invertido 180.000 euros e incorporado doble panel de placas solares; ahora, además, debemos ofrecer garantías de seguridad frente al coronavirus, por lo que acabamos de adquirir cañones de ozono para desinfectar los barcos antes de cada embarque”.
El sector del turismo náutico espera, en definitiva, en que la desescalada venga marcada por la apertura de los aeropuertos alemanes el 14 de junio y la de los de Baleares, aunque sea con fuertes medidas de seguridad, a finales de ese mes.


