SUCESOS
El buceador que intentó rescatar a Garfella sigue grave “pero sin peligro para su vida”
Pau Toni Homar, de 31 años, amigo íntimo del fallecido, no pudo hacer la descompresión al quedarse sin aire. Recibe tratamiento para superar las secuelas del accidente en la cámara hiperbárica de la Clínica Juaneda.

Pau Toni Homar, de 31 años, amigo íntimo del fallecido, no pudo hacer la descompresión al quedarse sin aire. Recibe tratamiento para superar las secuelas del accidente en la cámara hiperbárica de la Clínica Juaneda.

Pau Toni Homar , de 31 años, el buceador que intentó rescatar a Fernando Garfella el pasado domingo en Cala Estellencs, permanece ingresado en estado grave en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Juaneda de Palma, aunque su vida no corre peligro. “El accidente de buceo ya está resuelto y el tratamiento se centra ahora en ayudar a superar las secuelas ”, ha explicado a Gaceta Náutica el doctor Juan Miguel Batle, especialista en medicina subacuática e hiperbárica.

Pau, experto submarinista,  se sumergió a gran profundidad para salvar a su amigo , pero no pudo realizar las paradas de descompresión al quedarse sin aire. Al parecer, según explicado él mismo, llegó a tener contacto visual con el cadáver de Fernando Garfella de emerger “a escape libre”, lo que le provocó una gran acumulación de gases en la sangre debido a la diferencia de presión.

Un helicóptero de Salvamento Marítimo lo trasladó a tierra y de ahí fue conducido en ambulancia hasta la Clínica Juaneda, la única de Mallorca que dispone de cámara hiperbárica. El doctor Balte ha indicado que el día del accidente (domingo) Pau Toni Homar estuvo seis horas en la cámara, realizando la descompresión , y que el lunes pasó allí otras tres horas. Desde entonces recibe una hora de tratamiento hiperbárico diario y el resto del tiempo permanece ingresado en la UCI.

El Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil rescató el pasado martes el cuerpo de Fernando Garfella a 92 metros de profundidad en las proximidades de Cala Estellencs, cerca de un yacimiento arqueológico que el conocido documentalista había descubierto y estaba grabando. En la operación participaron agentes del GEAS de la Comandancia de Palma y un equipo de buceo de profundidad formado por un oficial y diez guardias llegados de la península. El cuerpo fue izado por un robot hasta una profundidad en que los submarinistas de la Benemérita pudieron trabajar sin poner en peligro sus vidas.

La Policía Judicial investiga las causas del accidente. Esta mañana se ha realizado la autopsia de Garfella y los resultados serán remitidos al juzgado de Instrucción número 5, en funciones de guardia el día en que se recuperó el cadáver.

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