El plan de Juan Gual para liquidar el club náutico más antiguo de Baleares ha funcionado. Mañana, 16 de octubre, concluye el plazo para presentar ofertas al concurso público que la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) ha convocado para la gestión del servicio de amarre para embarcaciones menores del puerto del Molinar.
El proceso no se ha detenido pese a que el Club Marítimo Molinar de Levante (CMML), una entidad centenaria sin ánimo de lucro, presentó un recurso de reposición contra este procedimiento porque el concurso fue aprobado, con el voto unánime del consejo, el 30 de junio y, sin embargo, parte de la documentación técnica está fechada en el mes de julio.
Además, las alegaciones del club apuntan a un fraccionamiento anómalo de la concesión, pues la APB excluyó el edificio social del proyecto de reforma del puerto para después licitarlo. Los abogados del Marítimo creen que esta maniobra se hizo con la intención de acelerar el inicio de las obras y evitar la intervención del Tribunal de Recursos Contractuales.
El Club Marítimo del Molinar, que el mes pasado celebró una Asamblea en la que resultó elegido de nuevo Rafael Vallespir como presidente, ha optado por no presentar una oferta al concurso de explotación y mantiene su recurso administrativo.
Vallespir ha explicado que la entidad afronta una situación económica muy complicada pues la falta de ingresos, al no poder gestionar los amarres del puerto, hace que no pueda afrontar las tres multas que le impuso la APB por retirar un cartel colocado por el ente portuario y por la ocupación del espacio durante la obra.
En total, la APB le reclama 135.000 euros y, debido al impago, Hacienda ha embargado las cuentas del club, que tampoco puede hacer frente al alquiler de un modesto local en la zona de Reyes Católicos para continuar con su actividad.
El Club Marítimo del Molinar ha solicitado una reunión urgente con Francesc Antich, el nuevo presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares. Los gestores del club se muestran abiertos a cualquier solución que les proponga la Administración con tal de que esta histórica entidad no desaparezca.

En principio, el ganador de concurso podrá gestionar una superficie de 4.133,80 metros cuadrados de espejo de agua, donde se dará servicio de amarre a embarcaciones de recreo de hasta ocho metros de eslora, y 627,20 metros cuadrados en tierra, que incluye el que era el edificio social del Club Marítimo del Molinar y que podrá albergar un bar o restaurante.
El ente portuario ha asumido las obras de remodelación y modernización de la dársena del puerto del Molinar y ha dado continuidad al paseo marítimo. También ha construido un nuevo edificio soterrado bajo el paseo que la APB asegura que se destinará a escuela de vela y que queda al margen de esta concesión. Sobre esta remodelación, Rafael Vallespir remarca que no ha resuelto los problemas estructurales del puerto y que, incluso, “ha quedado peor”. Como ejemplo, el presidente del CMML ha recordado que hace dos semanas todo el puerto se llenó de arena a causa de un temporal.
CRITERIOS ECONÓMICOS
Las bases del proceso establecen que el tiempo de duración de la concesión será de un máximo de 20 años y la APB ha fijado una tasa de ocupación anual sin IVA de 58.535,73 euros. Esta cifra representa la base mínima y la cantidad que los licitantes interesados deberán mejorar para poder optar a la concesión.
El futuro del Molinar se ha planteado como una cuestión meramente económica. Al tratarse de un concurso público abierto y tramitación ordinaria puede presentarse cualquier empresa que podrá convertir el puerto en una lucrativa marina y su edificio en otro “beach club” de los florecen bajo el paraguas de las concesiones de la APB.
De momento, la dársena del Molinar permanece vacía sin embarcaciones que la ocupen. Ante el inicio de las obras de remodelación, los socios con amarre del Club Marítimo Molinar se vieron obligados a trasladar sus embarcaciones a unos pantalanes provisionales habilitados por la APB en la dársena del Portitxol.
GUAL PROMETIÓ 50 AÑOS DE CONCESIÓN
El ex presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), Juan Gual, destituido a consecuencia de su detención e imputación el pasado 24 de julio en una operación de la Fiscalía y la Guardia Civil, se comprometió a renovar por 50 años la concesión del Club Marítimo Molinar de Levante (CMML) si éste –como así hizo– retiraba su segundo proyecto de ampliación, el cual contaba con el visto bueno del Ministerio de Medio Ambiente y había sido avalado por los responsables insulares de Puertos en la anterior legislatura.
Según consta en un audio al que tuvo acceso Gaceta Náutica, Gual garantizó la continuidad del club durante medio siglo. La grabación es de febrero de 2017 y en ella el ex presidente de la APB afirma lo siguiente: «La Autoridad Portuaria recoge esta retirada del proyecto de ampliación del Club Marítimo, proyecto que era inviable, y acepta una nueva propuesta que ha de ir orientada a mantener el número de amarres, por el cual este club se puede incluso garantizar 50 años más de su existencia y seguir disfrutando, pues, de la práctica del deporte en este rincón de Palma tal como está ahora».
El Club Marítimo del Molinar (fundado en 1917 y considerado como el más antiguo de Baleares) no sólo no obtuvo la concesión de los 50 años prometida por Gual a sus socios, sino que fue finalmente desahuciado y sus antiguas instalaciones han salido a concurso mediante un pliego orientado principalmente, como ya advertían algunas voces en 2017, a la explotación de un restaurante o un beach club.


