Un ‘crowdfunding’ para la vuelta al mundo
Javier Lapresa afronta la Global Solo Challenge, la circunnavegación al planeta sin escalas, en solitario y en un barco de serie

Javier Lapresa afronta la Global Solo Challenge, la circunnavegación al planeta sin escalas, en solitario y en un barco de serie

Un 'crowdfunding' es la herramienta de financiación que ha puesto en marcha Javier Lapresa para conseguir los 20.000 euros que le faltan para afrontar el gran reto de la Global Solo Challenge, la vuelta al mundo en solitario sin escalas que zarpa desde La Coruña este mes de septiembre. Si todo sale como espera, Javier Lapresa, 50 años, palmesano de adopción y residente ahora mismo en Can Picafort, estará el próximo mes de septiembre en la línea de salida de esta competición en La Coruña.

Calcula que la hazañ -porque esto no es ni una regata ni una aventura- le llevará cerca de seis meses de navegación ininterrumpida, 26.000 millas. Nada de esto sería posible sin el otro protagonista de esta historia: el Layro, su Furia 37, menos de 12 metros de eslora, botado en 1984, con el que compartirá tristezas y alegrías y surcará todos los océanos que convierten en azul a nuestro planeta.

Pese a todo, Lapresa parece quitar importancia al reto que afronta: “La soledad no es tanta como la gente cree. Si te aburres puedes hablar por teléfono vía internet con amigos o con otros navegantes”. 

¿Por qué participar en esta aventura? Escuchándole se podría pensar que más que una aventura, Javier Lapresa busca en la vuelta al mundo una experiencia casi espiritual: “Quiero desaparecer un tiempo, darme un tiempo a mí mismo; no huyo de nadie pero busco seis meses de soledad”. 

Esta perspectiva nos permite comprender que a este navegante le aburran las regatas con rating, de bastones o costeras de club: “Concibo más navegar como coger mi barco, solo o acompañado el sábado por la mañana, irme a Formentera, pasar allí la noche y volver el domingo. Es una cuestión de disfrutar de lo que haces”. Javier Lapresa ha hecho millas y millas a solas en su barco, pero jamás ha afrontado las 26.000 seguidas que plantea el desafío de la vuelta al mundo sin escalas.

Todo ese esfuerzo mantenido en el tiempo supone también un reto en el aspecto logístico y ahí es donde entra en escena un prosaico protagonista que probablemente sea su peor enemigo para conseguir llevar a cabo su particular hazaña: el dinero. El regatista estima que todavía necesita 20.000 euros adicionales para llegar a la salida. Ya ha conseguido que una marca de primer nivel como Raymarine se haga cargo de suministrarle buena parte de la electrónica indispensable para la Global Solo Challenge, pero todavía queda mucho pendiente: velas, cinco como mínimo, potabilizadora, indispensable para ahorrar peso con el agua y decenas de dispositivos, materiales y otros elementos; “cuanto más se acerca el momento, más cosas surgen”, reconoce. Necesita más apoyos y esa es ahora con seguridad su principal lucha. Por este motivo ha dispuesto un 'crowdfunding' para conseguir los fondos que necesita y que está disponible en la plataforma makeachamp.com. Cualquiera puede realizar una pequeña aportación que sumará y acercará al navegante a la vuelta al mundo.

Su intención es reservar un lugar protagonista en las velas para promocionar alguna asociación benéfica “cuanto más local y más pequeña mejor” porque según lo ve él, no se puede desaprovechar una ocasión así para dar a conocer el trabajo que realizan este tipo de entidades que fijan su objetivo en ayudar a los demás.

Javier Lapresa es consciente de los riesgos que supone una navegación tan larga sin la opción de prever todas las incidencias que pueden surgir durante seis meses en el mar y enumera sus peores temores: “Evidentemente lo peor a lo que me puedo enfrentar son las roturas, del palo o del timón, por ejemplo”.

Finalmente, si culmina con éxito su primer reto que es conseguir los fondos necesarios para tomar la salida, llegará el comienzo de la hazaña en el mar. Cualquier aficionado podrá seguir su evolución y la del resto de participantes en la web de la regata pues todos los barcos estarán monitorizados. Javier asume que “todos se lo pasarán bomba viéndome, menos mi madre”.

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