El Irmao, el yate de 27 metros de eslora que sufrió un incendio el sábado por la tarde en la costa norte de Formentera, en la zona conocida como Cavall den Borràs, se hundió finalmente esa misma noche cerca de las 10 en las proximidades de Punta Pedrera a menos de dos millas al oeste del lugar en que se iniciaron las llamas a unos 56 metros de profundidad.
Desde Salvamento Marítimo se informa que la vigilancia sobre la zona del hundimiento, a una milla de la costa, permitió ayer descubrir una mancha de gasoil de aproximadamente medio kilómetro que deriva hacia el noroeste alejándose de la costa. El servicio de emergencia puso en marcha un dispositivo de vigilancia tras el hundimiento dotando la Salvamar Acrux en el mar y la avioneta Sasemar 305, con base en Muchamiel, Alicante, que fueron los que detectaron el vertido. La avioneta continúa esta mañana vigilando la evolución de la mancha de combustible.
Sobre las causas de este incidente, José Fco. Baeza, director de Grupo Baeza y representante de Generali en Mallorca, explica que “en el caso de embarcaciones de mayor eslora siempre son problemas eléctricos, por sobrecarga o problemas en el cableado. Cada vez se enchufan más cosas en estos yates y eso origina sobretensiones que suelen ser la causa de estos incendios”.
La información facilitada por Salvamento Marítimo revela que el aviso sobre el incidente se recibió sobre las cinco y media de la tarde del sábado por parte de la propia embarcación afectada. La entidad responsable de las emergencias marítimas desplazó a la Salvamar Acrux a la zona. Ante el peligro que suponía mantener en la zona el yate en llamas, se optó por remolcarlo hacia un lugar con menor presencia de embarcaciones y personas.
Los 17 ocupantes del Irmao, 12 pasajeros y 5 tripulantes, habían abandonado ya el yate y fueron recogidos en embarcaciones que estaban fondeadas o navegaban por la zona. Solo uno de los tripulantes sufrió quemaduras leves durante el incidente.
El Irmao era una embarcación de chárter con puerto base en Ibiza, aunque en temporada baja desplaza su amarre a la costa valenciana. Era un modelo Astondoa 90, botado en 1996. Cuenta con seis camarotes dobles en suite por lo que podía alojar hasta 12 invitados, como ocurría en el momento del percance. Contaba también con un flybridge con jacuzzi para disfrutar los momentos de ocio a bordo. Su reducido calado de 1,4 metros le permitía acercarse a la costa de forma segura. Según consta en la web que alquilaba el yate, el precio por disfrutarlo una semana en temporada alta era 53.000 euros, mientras que también era posible disponer de él un solo día por, 8.500 euros.
Desde el Consell de Formentera se informó que la misma tarde del sábado una lancha del servicio de limpieza de litoral del Govern y una embarcación de Salvamento Marítimo vigilaron la zona del hundimiento para detectar si se producía algún tipo de vertido, aunque lo único que pudieron recoger fueron algunos restos del Irmao que habían salido a flote. La institución insular aseguró que permanecería la vigilancia en la zona los próximos días.
El año pasado, por estas mismas fechas, ardió en la zona de Cala Saona, pocas millas al sur de Cavall den Borràs, el Aria S.F, del magnate italiano Paolo Scudieri con 45 metros de eslora. Finalmente, el barco fue remolcado hasta la zona de Cap Martinet donde se fue a pique. Meses después sus restos fueron reflotados por una empresa contratada por el armador. Un varadero de Vinarós se encargó finalmente del desguace y reciclaje de lo que quedaba del Aria S.F en diciembre del año pasado. La embarcación, recién estrenada, estaba valorada en 25 millones de euros.
Salvamento Marítimo alerta sobre los problemas que acarrean las altas temperaturas en verano que pueden dar lugar a incendios a bordo. Las situaciones en las que nos podemos encontrar humo o fuego en nuestro barco pueden tener sin embargo un origen muy diverso: sobrecargas eléctricas o cortocircuitos, sobrecalentamientos o fugas en el motor, las baterías, que pueden llegar incluso a explotar simplemente si estamos fumando mientras comprobamos el nivel del electrolito, las cocinas, de gas o eléctricas, un cigarrillo mal apagado o un simple trapo que se quede encima del motor, según explica el responsable del servicio de emergencias marítimas en Baleares, José Ramón Crespí.
La prevención, el mejor remedio para evitar incendios
Como siempre, la prevención es la mejor de las herramientas para combatir estos incidentes que pueden destruir totalmente nuestra embarcación en minutos. Una sencilla maniobra que puede evitarnos un gran disgusto es ventilar el compartimento motor antes de poner en marcha la embarcación para que se disipen posibles concentraciones de gases que puedan originar un incendio en combinación con el calor, una chispa eléctrica o microfugas que originen peligrosas pulverizaciones de aceite o combustible en la zona de máquinas.
Otra de las cuestiones previas que es importante tener al día es disponer de un equipo de medidas contraincendios completo y en buen estado. Es importante también contar con la información adecuada para aprovecharlos de manera óptima dado que su alcance y duración son limitados. Ojo en este aspecto con los fuegos de origen eléctrico, pues corremos riesgo de electrocución si lo intentamos sofocar con agua.
Si las llamas han surgido en el compartimento motor, según precisa Crespí, “en embarcaciones de pequeña eslora vaciaremos el extintor en la zona en la que se ha originado el fuego; si es de mayor eslora, activaremos los disparadores automáticos de CO2, pero en los dos casos es importante volver a cerrar el compartimento motor una vez realizada esta acción”.
El repostaje de nuestra embarcación puede convertirse también en una situación de riesgo. Siempre debe hacerse con el motor apagado. No está de más recordar que está terminantemente prohibido rellenar los depósitos fuera de los surtidores autorizados, ni en puerto ni en el mar. Esta peligrosa maniobra está detrás cada año de graves accidentes en los que los afectados, si sobreviven, sufren cicatrices que arrastrarán con seguridad el resto de su vida. Debemos cuidar de que no haya derrames, sobre todo de gasolina, en la zona de cubierta o del motor.
Desde Salvamento Marítimo también destacan la importancia de mantener limpios los compartimentos motores pues, si lo hacemos así, además de evitar incendios alimentados por esas fugas resultará fácil identificar cualquier pequeña pérdida que pueda originar más adelante un incidente más grave.
La prevención disminuirá en un alto porcentaje la posibilidad de sufrir un incendio en nuestra embarcación. Sin embargo, si a pesar de todo detectamos humo o llamas, lo primero que debemos hacer es apagar todo menos la radio y hacer una llamada de emergencia para informar a los medios de salvamento. A partir de ese instante, debemos buscar el origen del humo e intentar sofocarlo por nuestros propios medios antes de que se extienda.
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