Por qué el comunicado de la AUGC contra Salvamento Marítimo es una vergüenza
Demagogia y deslealtad contra una institución cuyos operarios trabajan más horas que un reloj para salvar vidas

Demagogia y deslealtad contra una institución cuyos operarios trabajan más horas que un reloj para salvar vidas

Hay que decirlo claro: el comunicado emitido por la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) sobre la actuación del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo en la crisis migratoria de Baleares es una vergüenza. Demagógico, desleal y carente de rigor, supone un flaco favor a la Guardia Civil y un daño injustificado a la reputación de personas que, día tras día, se juegan la vida en el mar para salvar a quien lo necesite.

Primero, por el desprecio con el que se califica peyorativamente de “turista” a cualquier navegante. Y segundo, por la acusación absolutamente falsa y grosera de que Salvamento Marítimo estaría priorizando sus rescates en función de si el náufrago es o no migrante. Esto es una barbaridad. Quien ha necesitado alguna vez su ayuda sabe de primera mano que sus profesionales actúan con una humanidad y eficacia fuera de toda duda. Lanzar una acusación así, por mucha prevención que se ponga en matizar que no va dirigida a los tripulantes de las ‘salvamar’ y ‘guardamar’ sino a sus mandos, no es sólo una injusticia: es una muestra de mala fe impropia de servidores públicos.

Conviene recordar, además, que la AUGC no es la Guardia Civil. La Benemérita haría bien en desmarcarse de inmediato de estas afirmaciones, porque la falta de lealtad de esta asociación resulta especialmente dolorosa en un momento en el que tanto la Guardia Civil como Salvamento Marítimo están haciendo más horas que un reloj para afrontar, al mismo tiempo, la crisis migratoria y la gestión de la zona de mayor densidad de embarcaciones de recreo del Mediterráneo.

Yendo al fondo de la cuestión: la función de Salvamento Marítimo es rescatar vidas en el mar, no realizar traslados entre islas cuando los migrantes ya están en tierra. Aun así, por colaboración institucional, esos servicios también se han estado llevando a cabo. Y está bien que así sea: las emergencias deben afrontarse más allá de protocolos y repartos competenciales cuando la situación se desborda. Es cierto que esos transportes a veces se demoran más de lo habitual, pero no es por desinterés ni discriminación, sino por una circunstancia operativa elemental: no es lo mismo desplazar una lancha que un remolcador. Sus velocidades y capacidad de respuesta son distintas, y la disponibilidad depende de los medios existentes. Construir un relato incendiario sobre esa circunstancia puntual es, sencillamente, una temeridad. La AUGC adopta, además, un argumentario sospechosamente similar al de ciertas ONG, de cuyas verdaderas intenciones y fiabilidad convendrá hablar largo y tendido en el futuro.

En la última oleada de inmigración, Gaceta Náutica publicó sin editar los datos brutos facilitados por la Delegación del Gobierno para mostrar con toda transparencia la magnitud del colapso y el sobresfuerzo al que se ven sometidos tanto Salvamento Marítimo como la Guardia Civil. Ambas instituciones han trabajado codo con codo, reconociéndose mutuamente una labor titánica y encomiable. Por eso resulta especialmente lamentable que la AUGC, en lugar de exigir al Gobierno medidas diplomáticas que frenen el tráfico de seres humanos, haya optado por tensar las relaciones entre dos instituciones que merecen más que nunca el apoyo y respeto de la opinión pública.

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