Gabriel Dols, presidente de la Federación de Asociaciones Náuticas para temas Medioambientales (FANMED), reivindicó este martes, durante la celebración del tercer aniversario de la entidad a bordo del yate Falcao, amarrado en el Club de Mar de Palma, la necesidad de preservar el equilibrio social en el desarrollo de la náutica en Baleares. El acto reunió a representantes del sector y de distintas administraciones, entre ellos el director general de Transporte Marítimo, Antoni Mercant; el presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares, Javier Sanz, y el capitán marítimo de Mallorca, José Escalas.
Pregunta. Hoy FANMED celebra su tercer aniversario. ¿Qué balance hace de este tiempo?
Respuesta. En estos tres años hemos conseguido algo importante: tener a todo el sector unido en torno a un objetivo común, que es el medioambiental. Antes había más confrontación entre los distintos actores, y ahora trabajamos juntos, y eso es clave para avanzar.
P. En su discurso ha hecho una referencia al principio de Arquímedes. ¿Qué ha querido transmitir con esa idea?
R. Ha sido una forma simbólica de expresar lo que estamos viviendo. El principio de Arquímedes explica por qué flotan los barcos, pero lo que he querido decir es que, además de eso, ahora hemos conseguido meter dentro de esa “barca” al sector náutico, a la administración y a los conservacionistas, y aun así seguimos flotando. Es una manera de decir que, aunque parezca complejo, la convivencia entre todos es posible y necesaria para avanzar hacia el futuro.
P. También ha hablado de la unión del sector. ¿Hasta qué punto ha cambiado esa relación en estos años?
R. Ha cambiado mucho. Antes el sector estaba más dividido, y ahora hay una mayor conciencia de que los retos son comunes. Esa unión es fundamental, sobre todo cuando hablamos de medio ambiente y de la gestión del litoral, porque nadie puede abordar estos desafíos por separado.
P. ¿Qué deseos tiene FANMED de cara al futuro?
R. Ahora mismo tenemos una situación que considero excepcional en cuanto a sensibilidad por parte de la Autoridad Portuaria, de Ports y de las administraciones en general. Creo que debemos aprovechar este momento. El objetivo es alcanzar un equilibrio: que la náutica siga siendo un motor económico, pero sin olvidar la parte social. Si no aprovechamos este momento, corremos el riesgo de subirnos al tren de la gentrificación náutica, y eso sería un error.
P. Ha insistido en esa idea de equilibrio. ¿A qué se refiere exactamente?
R. A que la náutica no puede basarse solo en la rentabilidad económica. También tiene una dimensión social que debemos cuidar. Podemos tener instalaciones de alto nivel, orientadas a grandes embarcaciones, y eso es positivo, pero tiene que convivir con el acceso de la comunidad local. Todo debe formar parte de un mismo modelo.
P. ¿Cuál es, en su opinión, el gran reto de la náutica en Baleares en estos momentos?
R. Conservar su dimensión social. Ese es el gran reto. Estamos creando un entorno náutico muy potente, pero si no cuidamos la parte social, corremos el riesgo de que la población local quede fuera. Y eso ya está empezando a pasar en algunos sitios.
P. ¿Cree que ese riesgo es real a corto plazo?
R. Sí, lo es. La gentrificación ya ha comenzado en algunos puntos, y si no actuamos ahora, será difícil revertirla. Desde 2015 se habla de los tres pilares del desarrollo sostenible: el económico, el ambiental y el social. Los dos primeros se están trabajando, pero el social está más descuidado. Si no lo abordamos ya, perderemos una oportunidad importante.
P. ¿Qué habría que hacer para evitarlo?
R. Hace falta una estrategia clara que venga también desde la administración, desde arriba. No se trata solo de generar actividad económica o de impulsar proyectos, sino de garantizar que la náutica siga siendo accesible para la comunidad local. Si no lo conseguimos ahora, después será mucho más complicado.


