Las revisiones semanales del transporte marítimo amenazan con colapsar la economía balear
Navieras y transporte terrestre encadenan subidas de tarifas sin precedentes: “La incertidumbre es brutal y las constructoras que tienen contratos firmados están temblando”.

Navieras y transporte terrestre encadenan subidas de tarifas sin precedentes: “La incertidumbre es brutal y las constructoras que tienen contratos firmados están temblando”.

Las Islas Baleares están siendo una de las mayores perjudicadas por la subida de los precios del combustible derivada de la guerra en Oriente Medio. La situación, advierten fuentes del sector de la construcción, será “catastrófica” para el conjunto de la economía si no se pone freno a la escalada de tarifas del transporte de mercancías, a cuyo frente se han situado las tres compañías navieras que operan en Baleares.

La italiana GNV ha sido la última en comunicar el incremento de precios, en la misma línea que su competidora Trasmed: ambas aplican desde hace una semana un recargo de ocho euros por metro lineal en las conexiones con la península. La española Baleària, que partía de precios más elevados, ha subido seis euros y medio el metro de mercancía transportada a bordo de sus ferris. Pero hay un problema aún mayor que la propia subida, señalan las fuentes consultadas, y es el aviso de que las revisiones de precios serán semanales: “Esto es una barbaridad que no tiene precedentes y, si no se le pone remedio de forma urgente, va a provocar la paralización de numerosas obras. La incertidumbre es brutal y las constructoras que tienen contratos firmados están temblando”.

El alza de las navieras no se detiene en el muelle; ya se ha propagado al transporte por tierra, algunos de cuyos operadores están aplicando incrementos del 7%, el equivalente a 94 euros por una plataforma de siete metros. Los distribuidores de Baleares están absorbiendo, por tanto, una doble subida: la del flete (el transporte por mar de mercancías desde la península) y la del trayecto por carretera hasta el punto de entrega del material. Esta situación no se ha dado todavía en la Península, donde la dependencia de las navieras es mucho menor y el transporte terrestre ha decidido demorar la repercusión de los costes al próximo 30 de marzo.

Los afectados dan por sentado que, aunque mejore la situación, los precios ya no bajarán. “A lo largo de los últimos años hemos recibido muchas cartas comunicando subidas, pero ninguna reducción. Esto tiene toda la pinta de ser una maniobra especulativa en la que la guerra es solo el pretexto para aumentar tarifas que, seguramente, ya no bajarán”, expresa con indignación un empresario afectado.

Impuestos verdes

Más allá de la guerra de Irán y del bloqueo del Estrecho de Ormuz, por el que transita una quinta parte del crudo mundial, los clientes cautivos de las tres navieras que controlan el tráfico de mercancías y pasajeros hacia y desde Mallorca han tenido que hacer frente a varias subidas sucesivas de tarifas relacionadas con el impuesto “verde” que la Unión Europea aplica a todas aquellas compañías que operan en puertos de territorios con más de 400.000 habitantes.

Las empresas del sector llevan años advirtiendo de la falta de alternativas tecnológicas realistas que permitan cumplir las exigencias impuestas por Bruselas sin tener que acudir al mercado de compra de derechos de emisiones. Las mejoras se han limitado a la implantación de motores duales, pero el coste del gas natural licuado también se ha disparado. El barco mercante eléctrico sigue siendo, según reconocen fuentes del sector, poco menos que una utopía.

El presidente del Clúster Marítimo Español, Javier Garat, calificó estos objetivos de “imposibles de cumplir” en una entrevista con Gaceta Náutica, y señaló que generan una “sensación de fracaso continuo”. También alertó sobre el efecto indirecto de estas políticas: “La UE está exportando la deuda ambiental; todo lo que dejamos de producir vamos a tener que traerlo de terceros países y saldremos perdiendo en todos los ámbitos”.

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