«El turismo de masas en el mar está afectando a la seguridad»
El capitán marítimo de Ibiza y Formentera, Luis Gascón, señala que el factor humano sigue siendo clave en los accidentes pues, aunque los buques tengan tecnología avanzada, la toma de decisiones recae en las personas

El capitán marítimo de Ibiza y Formentera, Luis Gascón, señala que el factor humano sigue siendo clave en los accidentes pues, aunque los buques tengan tecnología avanzada, la toma de decisiones recae en las personas

Luis Gascón Rius (Barcelona, 1975) es capitán marítimo de Ibiza y Formentera desde 2012, tras incorporarse a la administración en 2004 como inspector en Tarragona. Primer oficial de la Marina Mercante, cursó sus estudios en la Facultad de Náutica de Barcelona, donde se licenció en 1997. Su trayectoria profesional ha estado siempre vinculada al ámbito marítimo, con un breve paso por Palma antes de establecerse en Ibiza en 2007.

Pregunta.– ¿Con qué medios cuenta la Capitanía Marítima de Ibiza y Formentera?
Respuesta.– En la Capitanía de Ibiza somos seis personas para cubrir Ibiza y Formentera. Contamos además con el apoyo puntual de un inspector de Palma para temas de ingeniería naval y con una funcionaria en Almería que nos ayuda de forma telemática. A esto se suma el refuerzo de personal de Tragsa, tanto presencial como desde Madrid, donde hay un equipo que da apoyo a varias capitanías con dificultades de personal. Este modelo lo hemos impulsado desde aquí, precisamente porque somos una de las capitanías con más carencias. En cualquier caso, somos una administración más del Estado afectada por el problema de la vivienda y el coste de la vida en Baleares, lo que dificulta atraer y mantener personal.

P.– ¿Cómo se puede solucionar este déficit de personal?
R.– Hay que reconocer y proteger el estatus del trabajador público en Baleares con políticas valientes, especialmente en vivienda y en el plus de insularidad. Si no se actúa, no vendrá nadie. También es importante fomentar que la gente de aquí oposite, pero hay un problema claro: en muchos casos se cobra menos en la administración estatal que en la autonómica. Eso hace que profesionales cualificados opten por otras administraciones. Si no se corrige, será muy difícil sostener el sistema.

P.– ¿En qué áreas se concentra principalmente la carga de trabajo de la Capitanía?
R.– Depende mucho de la época del año. En invierno y hasta primavera predominan las inspecciones de buques de pasaje, mercantes y pesqueros, así como la certificación de tripulaciones. En verano cambia completamente: nos centramos en la náutica de recreo, las emergencias, la seguridad en playas y balizamientos. A partir de Semana Santa, con el aumento de actividad, entran en juego también investigaciones de accidentes e inspecciones operativas.

P.– ¿El volumen de trabajo es comparable al Mallorca?
R.– Sí, es muy similar. La presión de la náutica de recreo es muy alta en ambas islas. En primavera tenemos un cuello de botella con el despacho de buques, y en otoño empieza el ciclo de varadas e inspecciones. Son dinámicas muy parecidas.

P.– El tráfico Marítimo en Ibiza y Formentera es uno de los mayores del Mediterráneo.
R.– Sí. Entre ambas islas se mueven 2.069.895 de pasajeros de línea regular. En verano, la actividad en los Freus es constante, prácticamente como una autopista marítima. En líneas regulares puede haber unos 170 trayectos diarios entre Ibiza y Formentera en plena temporada alta, sin contar chárter, excursiones o embarcaciones privadas, que multiplican esa cifra.

P.– Cuantos más más barcos, más siniestros.
R.– Así es. Donde hay más actividad, hay más incidentes. Ocurre aquí y en otras zonas del Mediterráneo con mucha náutica de recreo. Es proporcional al volumen de tráfico. Las asistencias de Salvamento Marítimo bajo la coordinación de la Capitanía ascendieron a 220 el año pasado

P.– ¿Ponen muchas multas?
R.– No tenemos una vocación sancionadora. Nuestro objetivo es que se cumplan las normas. En Ibiza tramitamos aproximadamente una docena de expedientes graves al año. Las infracciones graves son aquellas que ponen en riesgo la vida humana, como superar el aforo, navegar sin titulación o exceder las limitaciones de la embarcación. Las sanciones pueden llegar a ser muy elevadas, con carácter disuasorio.

P.– ¿Sirven las campañas de concienciación?
R.– Sí. Si no fuer así, no las haríamos. Hay mucho desconocimiento y mucha gente quiere hacer las cosas bien. Además de campañas, fomentamos el uso de herramientas digitales, como la web del Ministerio de Transportes, donde se recoge información clara sobre náutica de recreo. Yo personalmente he planteado un proyecto de difusión directa al móvil de los navegantes con avisos de seguridad, aunque de momento no se ha implementado.

P.– Uno de los accidentes más llamativos de la temporada pasada fue la varada del buque Atila. ¿Cómo se explican estos fallos?
R.– El factor humano sigue siendo clave. Aunque los buques tengan tecnología avanzada, la toma de decisiones recae en las personas. El descanso, la vigilancia, la coordinación del equipo y el correcto uso de la instrumentación son fundamentales. Si falla cualquiera de esos elementos, puede producirse un accidente.

P.– Usted ha advertido sobre la necesidad de limitar el número de embarcaciones fondeadas. ¿Qué situación existe actualmente?
R.– Hay una gran concentración de embarcaciones y problemas para dar abrigo en caso de temporal. Es necesario establecer límites de capacidad y que todas las administraciones se coordinen. Si no, en situaciones de mal tiempo, no hay infraestructura suficiente para absorber a todos los barcos.

P.– ¿Qué debe hacer un navegante ante un temporal?
R.– Con previsión, lo más sensato es regresar a su puerto base. Si no hay tiempo, salir a mar abierto y capear el temporal puede ser más seguro que permanecer fondeado.

P.– ¿Cómo afrontan la prevención de la contaminación marina?
R.– Investigamos cualquier vertido y sancionamos cuando se demuestra su origen. Puede tratarse de combustible u otros contaminantes. No es fácil, porque hay que establecer la relación entre el vertido y el responsable, pero actuamos con determinación cuando hay pruebas.

P.– ¿Qué es lo más satisfactorio y lo más duro de su trabajo?
R.– Lo más satisfactorio es recibir el reconocimiento por medidas concretas que mejoran la seguridad. Lo más duro es la gestión del estrés en emergencias: incendios, rescates… Hay una gran carga de responsabilidad. Trabajamos estrechamente con Salvamento Marítimo, pero la presión es muy alta.

P.– ¿Qué cambios ha observado desde que llegó en 2007?
R.– El aumento del turismo, especialmente el turismo de masas, que también se ha trasladado al mar. La náutica de recreo se ha popularizado mucho y eso puede afectar a la calidad y a la seguridad si no se gestiona bien.

P.– ¿Qué papel juegan actividades como las motos de agua?
R.– Son una fuente de conflictos si no se regulan correctamente. La navegación es competencia nuestra y actuamos cuando hay incumplimientos. Hay que recordar que el uso prioritario del litoral es del bañista. Las actividades comerciales deben desarrollarse con respeto a la seguridad.

P.– ¿Por qué la Capitanía de Ibiza no está representada en el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria?
R.– Porque cuando en 2007 Ibiza pasó a ser capitanía independiente, dado el volúmen de su actividad, la normativa que contempla la composición del órgano de gobierno de las autoridades portuarias no vio alterada su redacción. Está previsto corregirlo en una futura modificación de la Ley de Puertos del Estado.

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