Al sur de Andratx, a unas 30 millas del Cap Llebeig de Dragonera, ha pasado casi todo este invierno un gran cachalote macho de más de 20 metros de largo y unas 50 toneladas de peso. Los investigadores de CIRCE (Conservación, Información y Estudio de Cetáceos), con sede en Tarifa, le colocaron una baliza GPS en noviembre de 2025, cuando pasó por el Estrecho proveniente de Atlántico. Los expertos observaron que se dirigió casi directamente al sur de Formentera, dejó Ibiza por su izquierda y luego se quedó durante dos meses en una amplia zona entre Ibiza y Mallorca, justo al sur de Andratx. Pasó en esa área hasta finales de enero de este año.
Los científicos de CIRCE creen que esa fue su «despensa» de invierno. Curiosamente, esa zona es conocida por los pescadores mallorquines como es rebost.
Los grandes cachalotes macho viajan y viven la mayor parte de su vida en solitario. Sin embargo, se sabe que, al menos cada dos años, se reúnen con grupos de hembras para aparearse. También es posible que en es rebost tengan una buena área de alimentación, y allí se haya encontrado con otros machos solitarios o con hembras adultas. Falta mucho por investigar, por saber.
Ese gran macho, al que no se ha puesto nombre –aunque sí un número: Cachalote 18–, puede tener unos 70 años de edad y, si todo le fuera bien en el futuro, podría superar los 100. Los cachalotes, cuando alcanzan esa edad, pueden llegar a ser de un color claro grisáceo o blanco marfil. No nacen blancos y durante toda su vida son grises, casi negros; sin embargo, los más ancianos pueden cambiar de color debido a varias razones. Por un lado, acumulan heridas de décadas de luchas con calamares gigantes y otros machos, que acaban dándoles un tono blanquecido. También se sabe que pueden, con la edad, padecer un cambio en la pigmentación de la piel, muy similar al que se produce en el cabello de muchos humanos, que con los años pierde melanina y terminan con canas o pelo completamente blanco.
Seguramente eso fue lo que le pasó a Moby Dick, el famoso cachalote de la novela de Herman Melville, publicada en 1851 y que relata la lucha-obsesión del capitán Ahab por matar al gran cachalote. Básicamente, una disertación sobre la lucha del hombre contra la naturaleza: San Jorge contra el dragón, Ahab contra MobyDick, el hombre contra su alma salvaje.

Imagen de archivo de una hembra de cachalote con su ballenato.
Es muy raro ver cachalotes blancos, pero no están tan lejos como creemos. En 2024, frente a las costas murcianas de Mazarrón, se pudo fotografiar un enorme cachalote macho completamente blanco. También ha habido navegantes mallorquines que aseguran haber visto un gran cachalote color marfil al sur de Mallorca durante una regata Palma-Andratx, hace unos 20 años.
Volviendo al gran macho, todavía de color gris, que ha pasado el inverno al sur de Andratx, debemos desear, con hechos, que pueda vivir en paz todo su ciclo vital.
En parte, depende de nosotros. Prohibir las redes de deriva en 2002 ayudó mucho a la supervivencia de todos los cetáceos mediterráneos y tortugas, aunque especialmente a los cachalotes de nuestras aguas. Por otra parte, la Ley 7/21 supuso la prohibición desde 2021 de las autorizaciones de búsqueda de hidrocarburos por medio de explosiones sónicas. Esa Ley surgió de un movimiento popular en Ibiza y en Mallorca que llamamos todos entonces «Allianza Mar Blava».
Hoy –y está probado por la ciencia– un enorme cachalote macho, y posiblemente su grupo, han pasado el invierno tranquilamente entre nosotros, justo en las aguas donde se iniciaron y luego se prohibieron las prospecciones sónicas. En conclusión, realmente valió la pena aquel movimiento popular, aquella «Allianza Mar Blava». Gracias a aquellos ciudadanos, a aquellos medios de comunicación entre los que se encontraba Gaceta Náutica, se cambió la política y hoy un gran cachalote
