Los precios de los combustibles marinos han registrado una fuerte escalada tras el conflicto iniciado el 28 de febrero en Oriente Medio, con incrementos muy superiores a los experimentados por los combustibles utilizados en el transporte por carretera.

Ante esta subida, la Asociación de Navieros Españoles (ANAVE) ha cuestionado el alcance de las medidas aprobadas para paliar el impacto de esta situación. La patronal considera “difícil de entender que las medidas se limiten a bonificar el combustible de los servicios insulares de carga y pasaje, dejando fuera a los servicios de carga pura”.

Según la organización, esta exclusión introduce “una diferencia de trato entre tipos de buque y servicios que no responde a una justificación objetiva, ni desde la perspectiva del interés general ni desde la del impacto real que esta crisis está teniendo sobre los costes de explotación”.

ANAVE subraya que los buques de carga pura también están soportando el fuerte encarecimiento del combustible. Además, recuerda que estas embarcaciones prestan “servicios logísticos esenciales para el abastecimiento de los territorios españoles no peninsulares y para el funcionamiento de numerosas cadenas de suministro de especial relevancia para la economía española”.

Los datos del mercado reflejan la magnitud del incremento. Entre el 27 de febrero y el 24 de marzo de 2026, el precio del IFO 380 pasó de 463,0 a 821,5 dólares por tonelada, de media en los 20 principales puertos de suministro del mundo. En ese mismo periodo, el MGO subió de 797,5 a 1.568,5 dólares por tonelada y el VLSFO de 543,5 a 974,5 dólares. En apenas tres semanas, los tres productos han aumentado entre un 80% y un 90%, por lo que su precio prácticamente se ha duplicado.

La comparación con los combustibles terrestres también evidencia la magnitud del encarecimiento en el ámbito marítimo. Según la Comisión Europea, entre la semana del 23 de febrero y la del 16 de marzo de 2026 el precio de venta al público del gasóleo en España aumentó un 29,1%, mientras que el de la gasolina 95 lo hizo un 16,1%.

Para las navieras, el impacto es especialmente significativo, ya que el combustible representa una parte muy relevante de los costes de explotación de los buques y, en muchos tráficos, supera el 50% del total.

Ante esta situación, ANAVE considera necesario revisar con urgencia el alcance de las ayudas. En su opinión, “limitar las bonificaciones únicamente a los servicios con pasaje a bordo puede generar efectos discriminatorios entre operadores y distorsiones difíciles de justificar en la actual coyuntura”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *