La apuesta de Baleària por la transformación del Puerto de Palma quedó patente tras la reunión mantenida a principios de esta semana con la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), en la que ambas entidades reafirmaron su compromiso con un proyecto considerado clave para el futuro logístico, económico y urbano de Baleares.

El encuentro, en el que participaron el presidente de la APB, Javier Sanz, el director del organismo, Antonio Ginard, el presidente de Baleària, Adolfo Utor, y el delegado de la naviera en el archipiélago, Joan Serra, sirvió para avanzar en el modelo de colaboración público-privada necesario para impulsar una de las mayores actuaciones portuarias de las últimas décadas en las islas.

Con una inversión prevista superior a los 200 millones de euros y una intervención sobre más de 400.000 metros cuadrados, el proyecto plantea una profunda reorganización del recinto portuario bajo criterios de sostenibilidad, innovación e integración con la ciudad. En este contexto, Baleària subrayó su respaldo a una iniciativa que considera fundamental para reforzar la conectividad marítima, tanto en el transporte de pasajeros como de mercancías.

Adolfo Utor destacó que esta transformación “representa una oportunidad clave para garantizar un servicio más eficiente, fiable y adaptado a las necesidades de los ciudadanos y del tejido económico”, incidiendo en que actuaciones de este tipo son esenciales para asegurar el abastecimiento del archipiélago y mejorar su competitividad.

Desde la APB, Javier Sanz calificó la iniciativa como “un proyecto de interés general” imprescindible para fortalecer la cadena logística de Baleares, altamente dependiente del transporte marítimo. Además, puso en valor el papel del puerto como motor de actividades industriales vinculadas a la náutica, como la reparación y el mantenimiento de embarcaciones.

El Puerto de Palma gestiona cada año millones de pasajeros y toneladas de mercancías, lo que lo convierte en una infraestructura crítica para el suministro del archipiélago, que depende en más de un 98% del transporte marítimo. En este sentido, ambas partes coincidieron en que la transformación permitirá consolidar esta cadena logística y reforzar sectores estratégicos como la industria náutica, que en Baleares genera más de 1.100 millones de euros anuales y más de 5.000 empleos directos.

El proyecto contempla compatibilizar la actividad comercial y de pasajeros con nuevos espacios para usos ciudadanos y económicos, manteniendo infraestructuras esenciales como los puntos de atraque necesarios para garantizar la operativa logística.

En paralelo, el proceso para definir el futuro del puerto continúa avanzando con la licitación del concurso del Plan Maestro, al que se han presentado 13 equipos multidisciplinares integrados por 42 empresas. La elevada participación refleja el interés que suscita una actuación llamada a redefinir la relación entre el puerto y la ciudad en las próximas décadas.

La previsión es que el anteproyecto definitivo esté listo a comienzos de 2027, momento en el que se establecerá la hoja de ruta para una transformación que aspira a convertir el puerto de Palma en un referente de eficiencia, sostenibilidad e integración urbana, con el respaldo activo de Baleària como uno de los principales operadores del archipiélago.

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