Corría el verano del 80 cuando, tras mi primer año de carrera en Marín, me disponía a pasar un prometedor verano en el domicilio familiar de Porto Pi, donde mi padre ostentaba la jefatura de la base y de la flotilla de dragaminas. Nada más aterrizar recibí una orden clara de mi progenitor: «Te vistes de uniforme y te presentas al comandante de Marina». Dicho y hecho: allí fui, uniformado de aspirante de primero, y me presenté al entonces capitán de navío Marcial Sánchez Barcáiztegui, que, con el saber hacer y amabilidad que le caracterizaba, me «enroló» en el Cirrus de la Armada Porto Pi para navegar al día siguiente. Desde entonces no he parado.
Durante todos estos años he estado vinculado a la Comisión Naval de Regatas y he sido testigo directo de la contribución de ésta a la vela española en general y a la Copa del Rey en particular. Recuerdo la Copa en que pusimos en la línea de salida el ¾ Cote y el Maxi Hispania, el barco más pequeño y el más grande de la flota.
El servicio militar obligatorio brindaba a muchos jóvenes regatistas la oportunidad hacer su «mili» en la Comisión. Gestionaba esta función de captación don Marcial, incorporando a nuestras filas magníficos deportistas, muchos de los cuales se encuentran hoy entre los mejores regatistas del mundo. Juan Carlos y Jaime Rodríguez-Toubes, con la inestimable colaboración técnica de Chimo González Devesa, pusieron en marcha grandes proyectos referentes en la vela Española desde la Comisión Naval de Regatas. Hagamos un breve repaso.
DOS SAGAS
La saga de los Sirius empezó en el mundial del Denia con el un DB1 3/4. El Sirius II y el Sirius IV (one tonners), el Sirius III (tres cuartos) y el Sirius V (50 pies) navegaron defendiendo el pabellón español en numerosos campeonatos del mundo.
Cabe destacar como proyecto referente en la vela española nuestro maxi Hispania, construido en Mallorca y que, liderado por Juan Carlos Rodríguez-Toubes, contó con la presencia de un grupo de regatistas que hacían la “mili” en la “Comi”. Aquel equipo fuera de serie –del que formaron dos personas a las que no quiero olvidar: don Carlos Couce y don Vicente Pérez Planells– conformó la primera tripulación española de Copa América. Tampoco puedo olvidarme de la labor de don Miguel Durán, don Pepe Couselo y doña Natalia Díaz.
La saga de los Aifos comenzó en la Escuela Naval, donde se basó un media tonelada y tres quarters para atender las regatas locales y permitir que navegasen los alumnos, «la chiquillería» como decía Marcial. El entonces Príncipe de Asturias, que se encontraba cursando sus estudios en la Escuela Naval, lideró la tripulación con sus compañeros de promoción. Después vino el Aifos Corel, con el que corrimos un mundial en Grecia, y finalmente el TP52, con el que aún navegamos. Dos años competimos en el circuito de los Club Swan 50 con el Aifos 500, donde hicimos un papel más que digno.
Después de 40 años, la Comisión Naval de Regatas sigue apoyando con sus barcos y regatistas el deporte de la vela y al Real Club Náutico de Palma, elogiando la magnífica labor que éste realiza con todo su equipo y que hace realidad uno de los eventos deportivos más importantes en el mundo de la vela de competición: la Copa del Rey.
Ricardo Álvarez Maldonado es capitán de navío y responsable del proyecto de regatas del TP52 Aifos.


