"Vistámonos con una camiseta azulada y reunamos miles de firmas en todos clubes náuticos y marinas y démoselas a Morell para que el Govern se entere de que no puede seguir coartando nuestra libertad"

«Vistámonos con una camiseta azulada y reunamos miles de firmas en todos clubes náuticos y marinas y démoselas a Morell para que el Govern se entere de que no puede seguir coartando nuestra libertad»

Hace apenas unas semanas, Gabriel Morell, presidente de la Asociación de Navegantes del Mediterráneo, publicó uno de sus magníficos y didácticos artículos, en el que, por enésima vez, advierte a los políticos de uno y otro color de que no pueden seguir, año tras año y elección tras elección, limitando el derecho que tenemos los ciudadanos a navegar.

Y aunque, en esta última ocasión, según parece, recibió una preocupada llamada del actual conseller de Medio Ambiente y Pesca, Vicenç Vidal Matas, muy interesado en conocer en persona sus reivindicativos puntos de vista, yo, que llevo treinta y cinco años tratando con políticos, no pongo muchas esperanzas en que nuestro querido y gran nauta Morell vaya a obtener de él ninguna cesión en sus sensatas reclamaciones.

Y menos de este conseller, licenciado en ciencias ambientales, ecologista declarado, veterano político de los llamados Pactos de Progreso, ex director general de Biodiversidad y máster en Espacios Protegidos. O sea, un experto convencido en Ordenación del Territorio y en Protección del Ambiente Marino. Y miembro obediente del gabinete de Francina Armengol, presidenta que no se ha cortado en estos sus primeros cien días de Gobierno de anunciar rimbombante en las cuatro islas, entre otras perlas, múltiples restricciones de todo tipo: reducciones en la pesca recreativa, prohibiciones portuarias, impedimentos en el acceso a las playas y calas desde el mar, instalación de muchos más campos de boyas de pago y la proscripción del fondeo libre en las proximidades de todo el litoral balear. Esto sin contar la ampliación de las numerosas reservas marinas existentes y del Parque Nacional Marítimo de Cabrera. Lo que viene a ser, todo sumado, el confinamiento de la libertad de navegar y pescar.

No exagero. Ahí está la hemeroteca para leer sus declaraciones, si es que no han estado al tanto. Y no solo queda restringido a ellas: los actuales políticos son de sobra conocidos por demonizar habitualmente a los navegantes recreativos de todo lo malo que pasa en el mar. Sea lo que sea, derrames de hidrocarburos, basura, plásticos, destrozo de la posidonia y muerte de cuantiosas especies marinas. Para nuestros políticos no cuenta la contaminación de los vertidos de los emisarios urbanos y de las depuradoras, ni el calentamiento del agua y cambio climático, y ni siquiera los plásticos abandonados en las playas y las rocas por los bañistas y que acaban en el mar. Sólo somos responsables de todo ello los navegantes. Esta es la verdad y lo saben ustedes lectores.

Así que, aún contando con la buena voluntad y buen hacer de Gabriel Morell y su Asociación de Navegantes, va siendo hora que todos nos sumemos a sus protestas. Y nunca mejor para hacerlo que ahora, en un momento en el que las camisetas de colores y la recogida de firmas y pequeñas manifestaciones están de moda: sumémonos a la fiesta y hagámonos oír. Vistámonos con una camiseta azulada y reunamos miles de firmas en todos clubes náuticos y marinas y démoselas a Morell para que el Govern se entere de que no puede seguir coartando nuestra libertad y echarnos la culpa de todo lo que pasa en el Mar Balear. Nos va en ello y a corto plazo nuestro futuro como navegantes, porque si no, dentro de poco no serán solo Morell y su Asociación quienes se pregunten ¿qué hacemos con las embarcaciones de recreo? Pregunta con la que Morell tituló su último artículo.

No es ninguna broma. Si no lo hacemos ahora, amenazados y ya abocados a multitud de prohibiciones, ¿cuándo lo vamos a hacer? ¡Pongamos un mínimo de entusiasmo! Hagamos como los profesores y los médicos. No podemos empeorar nuestra situación. No permitamos que nos cobren por fondear sobre arena. No permitamos que si vamos a un fondeo de pago, la Administración saque provecho económico de cobrar dos veces en el mismo día y por la misma boya a dos barcos distintos, si el primero cede su lugar al segundo, habiendo pagado la estancia por todo el día. Saquemos a relucir todos los enredos y trapisondas a las que los navegantes nos vemos sometidos. Denunciemos de una vez y en alto nuestras quejas, no se vayan a creer encima los políticos que ya piensan que somos ricos por tener barcos, también somos tontos para pagar.

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