Los hechos, según ha podido saber Gaceta Náutica, se produjeron el pasado 13 de agosto, cuando el citado yate, de 24 metros de eslora, sufrió un problema en el motor y solicitó asistencia a la embarcación neumática que vigila el uso de las boyas de Formentor.
El patrón de esta lancha advirtió al capitán del barco de que la prestación de ayuda suponía un «rescate», dado que existía riesgo de accidente, y éste, tras consultar supuestamente con el armador, lanzó un cabo. La Fundació Nous Vents reconoce en su reclamación que llevó a cabo un remolque de no más de 70 metros, si bien ello provocó «estrés» en el motor y en la popa de la neumática.
El caso está en manos del Juzgado de Marítimo Permanente de Cartagena, competente todavía en las reclamaciones por salvamentos, hallazgos y extracciones marítimas.
Una portavoz de la Fundació Nous Vents confirmó que se había presentado dicha reclamación, pero enfatizó que no se trataba de una práctica ni mucho menos habitual. «Ayudamos a fondear a muchos barcos y no les pedimos nada, pero en este caso hubo coacción por parte del armador del yate y el patrón de la lancha decidió acogerse a la normativa marítima».
El propio patrón de la lancha reconoce en su demanda que se produjo un «regateo». Una vez terminado el remolque pidió 5.000 euros, pero el armador sólo se mostró dispuesto a pagar 3.000, ante lo que decidió presentar el caso en el Juzgado Marítimo para que decida si en efecto tiene derecho al rescate y determine la cantidad.
La Fundació Nous Vents es una entidad sin ánimo de lucro. Su objeto es la reinserción laboral de personas en riesgo de exclusión social. Gracias a ello disfruta de la gestión del fondeadero de Formentor en unas condiciones aparentemente muy ventajosas, teniendo que abonar un canón anual de 3.475 euros, según consta en el documento por el que la Demarcación de Costas autoriza a la entidad benéfica a ocupar el espacio público.
El campo de fondeo de Nous Vents consta de 94 boyas de esloras de entre 8 y 40 metros. Un total de 15 balizas están reservadas para los residentes de Pollença y su uso es gratuito. Por las restantes hay que pagar cantidades que van de los 14.50 euros diarios, si la eslora del barco no supera los 8 metros, a los 210 euros, si es superior a 40. Tal y como ocurre con las boyas de las zonas LIC, de competencia autonómica, las estancias de los barcos son ilimitadas, de modo que el fondeadero desempeña la misma función en cuanto a amarre que un puerto deportivo.
La estancia del barco denunciado fue, al parecer, de unos dos meses. Tomando como referencia la tarifa que aparece en la página web oficial de Projecte Home, habría pagado unos 1.740 euros, aproximadamente, por el servicio. En la información que publica la Fundació Nous Vents en el citado portal no se concreta si las tarifas incluyen impuestos


