El tamaño requerido para almacenar la energía en baterías explica por qué se contemplan como una buena opción solo para pequeñas embarcaciones y ferris de pequeño y mediano tamaño con navegaciones cortas y amarre en puertos estable. El almacenamiento de energía eléctrica en baterías es bastante eficiente en cuanto al aprovechamiento de la energía. Solo el 20 % de la energía se pierde en el proceso de carga de la batería y por disipación de calor.
El uso de esa misma electricidad para licuar el hidrógeno o producir e-combustibles arroja perdidas en el entorno del 80%. Una ventaja a bordo es generar una fuerza propulsiva poco ruidosa y con bajos gastos de mantenimiento. Los mayores obstáculos para esta transición son la disponibilidad de la potencia necesaria en los puertos y el tiempo de carga. Ante la falta de potencia, algunos armadores tienen bancos de baterías paletizadas o contenerizadas en carga en el puerto.
Durante la escala, el ferri embarca el banco de baterías ya cargado y deja el agotado, que se cargará mientras el ferri hace el siguiente
trayecto. Otros armadores que atracan en puertos con potencia suficiente están invirtiendo en sistemas de carga rápida y en sistemas
de conexión y desconexión sencillos.
Hay diversas soluciones ya en funcionamiento, incluyendo grúas para elevar el cableado, lanzas para conexión rápida e, incluso, sistemas automatizados de conexión usando inteligencia artificial. Asimismo, se está trabajando en una norma internacional para tener conectores universales.
En este aspecto, las embarcaciones de recreo tienen el camino más fácil que sus hermanos mayores. Muchos puertos ya disponen de la
capacidad de carga necesaria para los pioneros y planes para aumentar la potencia disponible. En el caso de Baleares, la línea de ayudas
para la descarbonización pretende acelerar el cambio en puertos y animar a los navegantes a dar el salto. La propulsión eléctrica es una tecnología madura de gran fiabilidad.
Queda esperar que las políticas de aumento de producción de energía renovable hagan que aumente su porcentaje en el mix eléctrico español, y en el balear, para que el ciclo de vida resultante se acerque al cero carbono. Desde ese punto de vista, las marinas también pueden mover
ficha comprando energía de origen verde. Es posible que en un futuro no muy lejano tengamos en Baleares las primeras marinas cero emisiones.
Se esperan unos años de transición, con combustibles que temporalmente disminuyan las emisiones hasta llegar, en la década de 2040, a la estabilización de los nuevos combustibles y la caída en desuso de las soluciones transitorias. La elección de un combustible u otro debe tener en cuenta muchos factores: la disponibilidad actual y futura del combustible, la bondad ambiental del mismo, la madurez de la tecnología, el peso y volumen que va a ocupar, la peligrosidad y los sistemas de almacenaje y, por supuesto, el precio actual y las previsiones a futuro. Es por ello que no hay una solución única para el futuro.
Estamos en lucha acelerada contra el cambio climático, por ello, a pesar de la dificultad de elegir, la peor de las opciones es precisamente no elegir nada y seguir usando combustibles fósiles. Lo perfecto es enemigo de lo bueno, cada armador conoce su barco y tipo de navegación y está en disposición de elegir su opción de transición hacia un futuro mejor.


