Reconozco que he picado el anzuelo en la bien planificada estrategia de marketing de la compañía Uber. La multinacional lanzó hace dos días un comunicado donde anunciaba que comenzará a operar en agosto una nueva línea de negocio en Ibiza con la introducción en el mercado náutico de la isla de un yate que se podrá contratar con patrón para trayectos turísticos de ocho horas.
Muchos medios de comunicación locales y nacionales, entre ellos Gaceta Náutica y un servidor, se hicieron eco de una noticia que ha levantado cierto revuelo en el sector náutico. Es normal que el desembarco en el mercado náutico del gigante californiano que ha revolucionado el modelo de transporte urbano genere mucha expectación.
Pero, si lo analizamos con un poco de calma, podemos ver que Uber no va a entrar en el negocio del charter, al menos este verano. La oferta de Uber se limita al alquiler de una sola embarcación en Ibiza, que estará disponible tres semanas (entre el 3 y el 20 de agosto), para realizar day charter con patrón. Por ponerlo en contexto, la Dirección General de Puertos y Transporte Marítimo del Govern tiene contabilizadas más de 3.200 declaraciones responsables de embarcaciones para dedicarse al chárter náutico.
Uber también ha querido llamar la atención con el precio, porque va a comercializar el alquiler de un yate de gama alta, una imponente Sunseeker de 20 metros de eslora, por 1.600 euros para ocho personas, cuando la oferta de embarcaciones de charter similares en la isla está por encima de los 5.000 euros al día. Si tenemos en cuenta el coste del patrón, el amarre, el combustible, la amortización del propio barco y todos los requisitos necesarios para el alquiler, no parece razonable que una empresa que cotiza en bolsa vaya a montar un negocio para perder dinero. O sí.
¿En serio Uber ha montado este “pollo” por un negocio global en Ibiza este verano de 28.800 euros? Es evidente que no. Lo que la empresa quería era una campaña de branded content en los medios sin pagar por ello y se la hemos regalado. De paso, va a tener durante 18 días y en plena temporada alta un barco fondeado en las mejores playas de Ibiza y Formentera con los logotipos de su empresa bien visibles, pues el yate los ha rotulado a gran tamaño.
El hecho de haber elegido Ibiza para esta campaña no es casualidad, pues la compañía califica la isla en la nota de prensa que colgó en su página web como la “capital de la fiesta de Europa” y obedece a una estrategia similar a la que ha lanzado en otras mecas del turismo como París -donde Uber Cruise ofrecerá un viaje gratuito de una hora por el Siena del 12 de julio al 3 de agosto con motivo de los Juegos Olímpicos- o el servicio de “barco limusina” que inició ayer en Venecia.
Ignoro los planes de expansión y de futuro de un gigante como Uber, algo que solo conocerán algunos directivos de la empresa y los miembros de su Consejo de Administración, y si éstos pasan por introducirse a corto o medio plazo en el transporte marítimo y en el negocio del alquiler de embarcaciones, pero lo de este verano en Ibiza es otra cosa.


