Sumergirse en la historia marinera de Sóller
La conservadora Maria José Rivas estudia cada una de las 328 piezas del Museu de la Mar para actualizar su inventario

La conservadora Maria José Rivas estudia cada una de las 328 piezas del Museu de la Mar para actualizar su inventario

Sumergirse en el pasado y la historia marinera de Sóller. Esa labor es la que ha realizado estos días la conservadora María José Rivas que se encarga de inventariar y clasificar las 328 piezas que componen el auténtico tesoro patrimonial que podemos contemplar en el Museu de la Mar del Port de Sóller, una de las dos sedes del Museu Marítim de Mallorca.

“El objetivo principal era revisar los dos inventarios que se han realizado y comprobar el estado de las piezas”, explica Rivas, que detalla que el 95 por ciento de las piezas del museo están en exposición y solo hay un 5 % que está en reserva. “Las piezas están en muy buen estado de conservación. Solo se ha visto en los objetos de metal algún pequeño punto de corrosión que habrá que solventar”.

La colección se divide en dos grandes apartados: el material de los Mestres d’aixa y piezas procedentes de los pescadores de la zona y todo proviene de donaciones. Rivas destaca que “el museo tiene una vertiente solidaria muy importante porque han sido los propios vecinos los que han conseguido con sus piezas dotar de contenido al museo”.

La colección de pesca, reunida gracias a Guillem Casesnoves, se compone de anzuelos, ormeigos, redes, aplegadores, arpones y otros artes de pesca. La parte referente a los Mestres d’aixa se nutre básicamente de piezas recopiladas por Ignasi March, incluye todo tipo de herramientas, más de sesenta, que podríamos encontrar en un taller tradicional de construcción naval.

Una de las piezas, una caña de timón, ahora reinventariadas con detalle.

Rivas reconoce que contemplando esas auténticas piezas de artesanía se imagina la historia de sus propietarios originales: “Muchas de las herramientas de Mestre d’aixa tenían marcas hechas sobre los mangos de madera y eso me conectaba directamente con las personas que las usaban. Lo mismo me pasaba con las propias agujas que se utilizaban para coser redes, de madera y totalmente artesanales”.

Es difícil saber con exactitud de qué año son muchos de los objetos, la mayoría de ellos del siglo XIX y el XX. Sin embargo, no hay duda sobre cuál es el más antiguo de la colección: “Se trata de un ánfora romana de entre el siglo I y el III, que estaba en la antigua Casa de Cultura de Sóller”, aclara Rivas.

Si le preguntamos por sus piezas favoritas se inclina por dos pequeños botes de pesca, donados en su momento por la base naval de Sóller, que están en muy buen estado, pero la conservadora destaca además especialmente una maravillosa caña de timón de madera con forma de un animal mitológico que se estima que es de la segunda mitad del siglo XIX y que ocupa en su vitrina un lugar central protagonista en la exposición. “No se sabe de donde procede. Es de esas piezas que habrá que investigar con más detalle”, reconoce la conservadora.

Cuando concluya el trabajo en la sede de Sóller, comenzará también una nueva clasificación de todas las piezas de la sede del Museu Marítim en ses Voltes, en Palma, que duplican en número las de Sóller.

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