El Informe preliminar de la Guardia Civil sobre el accidente que tuvo lugar el pasado viernes 23 de agosto y que se saldó con la muerte del joven mallorquín Guiem Comamala señala que la colisión fue fruto de una “concurrencia de conductas” entre la velocidad del yate y la escasa visibilidad de la embarcación que fue arrollada
La Benemérita ha entregado el escrito en el juzgado de Manacor, tal y como adelantó el diario Ultima Hora. En el informe, la Guardia Civil considera que el patrón no habría ajustado la velocidad de la embarcación, una motora de bandera alemana y 20 metros de eslora a las circunstancias nocturnas, como obliga la normativa.
En este sentido, la legislación no señala un límite de velocidad concreto para la navegación en esa zona (el siniestro ocurrió a una milla del puerto de Cala Bona), pero el Reglamento Internacional para prevenir abordajes señala la necesidad de navegar en todo momento “a una velocidad de seguridad que permita ejecutar la maniobra adecuada y eficaz para evitar el abordaje y pararse a la distancia que sea apropiada a las circunstancias del momento”.
Para determinar esa velocidad de seguridad, el patrón del barco debe tener en cuenta, entre otros el estado de visibilidad, la densidad del tráfico marítimo, el estado del viento, el mar y la corriente, el calado, así como la proximidad de peligros para la navegación.
El escrito de la Guardia Civil también hace referencia la poca luz que llevaba el bote embestido, un pequeño barco de fibra en el que Guiem Comamala se encontraba pescando calamares junto a dos familiares, y fija la hora del accidente ya de noche, en concreto a las 21.20 horas, por lo que había muy poca visibilidad.
El ciudadano alemán de 34 años que estaba al timón del yate La Luna, una Riva Ribelle 66 de color negro, está siendo investigado por homicidio y por omisión del deber de socorro. El patrón de la embarcación no se detuvo tras el incidente porque, según su versión, no se percató de lo ocurrido, y la lancha no fue localizada hasta el día siguiente en el muelle de Porto Cristo, gracias a las pesquisas de la Guardia Civil.
El patrón del yate regresó a su país de origen al día siguiente del fatal accidente, pero viajó de nuevo a Mallorca el 28 de agosto y acudió a la Comandancia de la Guardia Civil en Palma para ponerse a disposición de las autoridades. Posteriormente quedó en libertad con cargos, acusado de un delito de homicidio imprudente y omisión del del deber de socorro.
Los investigadores han tomado testimonio a varios testigos y están a la espera de los resultados de una serie de pruebas periciales realizadas en el yate La Luna, que en estos momentos se encuentra en el varadero de Alcudiamar.


