Ya han llegado a los medios las primeras imágenes subacuáticas, a casi 3.800 metros de profundidad del Titán, el sumergible ‘turístico’ en el que cinco personas perdieron la vida tras implosionar la estructura cuando habían comenzado una inmersión a gran profundidad para contemplar los restos del Titanic en aguas del Atlántico norte el 18 de junio de 2023.
La Guardia Costera de Estados Unidos ha publicado el primer vídeo de los restos del sumergible Titán, cuyo pecio ha quedado situado una media milla a proa de los restos del mítico transatlántico que naufragó en el 15 de abril de 1912 dejando la trágica cifra de 1.496 personas muertas del total de 2.208 que navegaban a bordo entre pasaje y tripulación. Las imágenes, de la Guardia Costera de Estados Unidos y cortesía de Pelagic Research Services, fueron tomadas cuatro días después de la pérdida de contacto con el sumergible, el 22 de junio del año pasado.
El video recién publicado muestra la sección de cola de la popa del sumergible, junto con lo que parece ser un trozo de fibra de carbono del casco del compartimiento de pasajeros presurizado. La Guardia Costera cree que el casco de fibra de carbono experimental de la nave implosionó instantáneamente, sin previo aviso.
El video ha sido publicado ahora como parte de las audiencias de la Junta de Investigación Marina (MBI) de la Guardia Costera de los Estados Unidos que analiza el caso de la mortal implosión del Titan.

El sumergible Titán de OceanGate en una de sus inmersiones antes del accidente mortal.
El Titan era un desarrollo de la empresa OceanGate que esperaba hacer que las inmersiones en aguas ultraprofundas fueran accesibles a un público más amplio. Al mantener los costos bajos, esperaba comercializar expediciones de inmersión pseudocientíficas para personas con un alto poder adquisitivo a precios de entre 20 y 35 mil dólares por persona.
El cofundador y director ejecutivo de OceansGate, Richard Stockton Rush III, perdió también la vida en la implosión del Titan. La investigación sobre el accidente parece mostrar que los responsables de la empresa optaron por esquivar las certificaciones de seguridad oficiales exigibles para un proyecto de sumergible para inmersiones ultraprofundas.
Una grieta en el casco originada por la altísima presión que sufría la estructura del Titán cuando se encontraba a unos 3.346 metros de profundidad, punto en el que se perdieron las comunicaciones, parece ser el motivo más probable de esta tragedia. Gaceta Náutica analizó el caso en un episodio de GN Podcast en el que contamos con la experiencia del capitán de navío y especialista en tecnología de buceo Ricardo Alvarez Maldonado.


