El Juzgado Marítimo Permanente de Cartagena ha ordenado la inmovilización preventiva del buque mercante que en la mañana del pasado 8 de junio estuvo a punto de irse a pique en el puerto de Palma con más de una docena de yates de gran valor a bordo.
El Super Servant 4, de 169 metros de eslora, quedó escorado durante un día y medio sobre su lado de estribor tras sufrir un apagón cuando procedía a sumergir su cubierta principal, donde estaban estibadas las embarcaciones, mediante el rellenado de sus tanques de lastre. Un fallo en el sistema eléctrico evitó, al parecer, que se cargara el depósito de babor, lo que provocó la escora.
El operativo de salvamento, formado por dos remolcadores, varios buzos y un buque de rescate, consiguió adrizar la nave al final de la tarde del 9 de junio. La carga apenas sufrió daños y todo parecía indicar que, una vez reparada la avería y descargados los barcos con destino final en Palma, el Super Servant 4 podría continuar su ruta hasta Génova sin mayor complicación.
Sin embargo, la partida del mercante, programada para mañana por la noche, está a expensas de la tramitación del parte de salvamento presentado por la empresa remolcadora. El Juzgado Marítimo ha estimado la solicitud de inmovilización para dirimir si la operación fue un simple remolque portuario o un salvamento.
En los casos en que se reclama un rescate se tiene en cuenta el peligro que ha corrido el buque y si ha existido riesgo real de hundimiento. La petición puede oscilar entre los simples gastos derivados del rescate (o las tarifas establecidas para ello) y el valor de la embarcación, incluida su carga.
Fuentes consultadas por Gaceta Náutica han indicado que este tipo de partes de salvamento son “habituales” y que su objetivo es garantizar el pago de los servicios prestados, ya sea en su totalidad o mediante una fianza, antes de que el buque abandone el puerto.
Siempre existe la posibilidad de que las partes lleguen a un acuerdo, lo que suele ocurrir en salvamentos entre particulares y es menos frecuente cuando éste implica a buques mercantes y empresas dedicadas a prestar servicios marítimos.
Por su parte, la Capitanía Marítima de Palma ha recabado la información del siniestro para informar a la Comisión de Investigaciones de Siniestros Marítimos, una entidad integrada dentro del Ministerio de Transportes, pero independiente de la marina mercante.
El Super Servant 4, consignado por el empresario mallorquín Miguel Puigserver, enarbola bandera de las Antillas holandesas y su tripulación es ucraniana. Zarpó el pasado 20 de mayo del puerto de Le Marin, situado en la isla francesa de Martinica, y tras pasar por Fort Lauderdale (Florida) arribó ayer por la mañana a Palma con una carga de doce de yates. Seis de ellos se debían descargar en el puerto mallorquín y el resto en la ciudad italiana de Génova. Además, en Palma tenía que cargar otras cuatro embarcaciones con destino de vuelta al Caribe.


