El Club Marítimo Molinar de Levante (CMML), el más antiguo de Baleares, interpuso ayer viernes un recurso de reposición contra las bases del concurso público para la gestión de sus antiguas instalaciones. El certamen fue convocado por la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) bajo la presidencia de Juan Gual, apartado de su cargo hace ocho días tras ser detenido el pasado 24 de julio por la Guardia Civil durante una operación de la Fiscalía Anticorrupción y el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma por presuntas ilegalidades en la gestión del ente portuario.
Los asesores jurídicos del Club Marítimo han aconsejado impugnar las bases “por diversos motivos que en breve se harán públicos” y que “evidenciarán ciertas irregularidades”, según una nota emitida por la entidad náutica.
“Creemos que es necesario que se analice todo el proceso del CMML, desde sus inicios, previo al fin de la concesión y las sucesivas autorizaciones de ocupación temporal que nos fueron otorgadas por la APB”, señala el comunicado del club, que pide a los medios “difusión verídica de cada paso que se vaya dando en este sentido, para el bien de los socios del club, de los ciudadanos en general y en particular de los vecinos de El Molinar”.
El Club Marítimo del Molinar presentó dos proyectos de ampliación que recibieron la crítica de diversas plataformas vecinales, en especial la llamada Port Petit, cuyos postulados fueron asumidos por los partidos de izquierdas y nacionalistas de Mallorca, además de Ciudadanos.
La segunda de estas propuestas, menor en tamaño y en número de amarres que la anterior, recibió el visto bueno del Ministerio de Medio Ambiente y de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) antes de la llegada de Juan Gual a su presidencia. El dirigente ahora investigado por la Justicia cambió el criterio de sus antecesores, y el de su propio director, y dijo que el proyecto era “inviable”; se comprometió entonces a garantizar la continuidad del club “durante 50 años” si éste retiraba el proyecto. Esta promesa consta acreditada en un audio al que ha tenido acceso Gaceta Náutica. El CMML aceptó el trato.
La concesión del CMML expiró en 2017. Durante dos años disfrutó de varias autorizaciones de ocupación temporal, hasta que la APB, faltando al compromiso de su presidente y tras varios incidentes desagradables en los que la cuestión de la concesión derivó hacia hacia lo personal (Gual fue denunciado por fotografiar a la hija menor del presidente del club y enviarle dichas imágenes a éste por WhatsApp, si bien el caso quedo archivado), decidió sacar el puerto a concurso.
En un principio se convocó una competencia de proyectos, procedimiento que otorgaba unas ciertas posibilidades al club frente a empresas mercantiles con ánimo de lucro, pero esta propuesta ha sido ignorada y ahora cualquier sociedad puede optar a la gestión de lo que en su día fue el Marítimo del Molinar, fundado en 1917.
La obra de reforma del puerto ha sido llevada a cabo por la APB y ha consistido en la creación de un gran muro de contención y de un dique exento semisumergido de 57 x 12 metros frente a la bocana, con el fin de minimizar el impacto de los temporales de componente sur en el interior de dársena. Al ser una reforma acometida directamente por una administración pública, no ha sido necesaria la realización de un estudio de impacto ambiental. Ninguna asociación ecologista balear ha censurado esta actuación, pese a que el objeto del islote artificial es modificar la dinámica actual.

