Por cierto, como se ha podido comprobar en algunos casos, este procedimiento es erróneo ya que empresas que habían ofertado sumas astronómicas luego no han podido hacer frente a las mismas y aunque los tribunales constataron ciertas irregularidades, el mal ya estaba hecho.
Hay un hecho palpable, cada vez que pueden los clubes o instalaciones náuticas están reconvirtiendo los amarres de pequeña eslora en lugares para poder amarrar embarcaciones más grandes y así poder cobrar más. Resulta paradójico este hecho, ya que muchos de éstas son asociaciones sin ánimo de lucro pero lo tienen que hacer de esta forma para afrontar unos cánones anuales desmesurados. Las instalaciones que físicamente no pueden hacerlo, no les queda más remedio que repercutirlo directamente a sus asociados.
El resultado es claro, la gente de aquí, con afición por el mar y por practicar cualquier deporte náutico, cada vez se ve más desplazada y fuera de lugar al no poder asumir los elevados costes que su afición conlleva. El aumento espectacular de ingresos que desde hace unos años tiene Ports IB por estos cánones no han repercutido en nada en la náutica social o en la deportiva para los más jóvenes. De cara al mar, la gente de Baleares ha empezado a tener que abandonar su afición y cada día se acentúa más esta tendencia.
Todos los que vivimos en Baleares y nos gusta el mar estamos abocados a ir viendo esta frontera azul que se extiende frente a nosotros como un lugar inaccesible, sólo al alcance de la gente con más posibles. En un organismo que depende del Gobierno de España tal vez sea más complicado que cale este hecho, pero Ports IB, que depende del Govern Balear y que gestiona la mayoría de instalaciones náuticas, queremos pensar que no es mucho pedir que recapacite y piense en lo mejor para la gente de aqui. Los funcionarios de este ente, los clubes, los gerentes, marineros, administrativos, los socios… ¿saben para quién estamos trabajando?
Muy sencillo, para que nuestras costas y puertos sean para el exclusivo disfrute de la gente con posibles, unos pocos de la tierra y la gran mayoría venidos de fuera. Hacia aquí vamos.
La mayoría de estas instalaciones nacieron hace dos o tres generaciones cuando se agruparon un grupo de vecinos de la zona y emprendieron la aventura de crear un nexo físico que les uniera al mar, un pequeño espigón o refugio, y que ha ido adaptándose a las necesidades y creciendo sin que costara un sólo euro a la administración ni a los ciudadanos, para que ahora con estas instalaciones modélicas, los de turno lo vean únicamente como una fuente más de ingresos y no como una puerta abierta que hemos ido manteniendo fruto de nuestro esfuerzo y afición.
Soluciones hay y son sencillas, no se trata de regalar nada a nadie, simplemente utilizar el sentido común y ser conscientes de que una persona nacida en una isla puede tener la «rareza» que le guste el mar y que no le resulte más caro practicar la navegación, la pesca, el buceo, que practicar el esquí en un lugar sin nieve.
La Asociación de Navegantes del Mediterráneo en su día solicitamos formar parte del Consejo de Administración de Porta IB y, hasta la fecha, ni han contestado, al igual que nuestra presidenta del Govern, que por los hechos hemos podido constatar que se asimila más a un dirigente nacional de tierra adentro que a una presidenta de una comunidad rodeada de mar, ya que no ha tenido «tiempo» para recibirnos, ni tan siquiera contestar a las repetidas peticiones de reunión que le hemos solicitado.
Es así de claro y sencillo, no son suposiciones son hechos, no hace falta ser adivino para ver hacia donde vamos. En un futuro próximo, la parte más «arrelada amb la nostra terra» que no se queje cuando Baleares sea el puerto de ocio sólo de europeos y de gente rica. Ahora «gobiernan» y están sembrando para que así sea. Presidenta, director general, por favor deténganse un momento y preguntense: ¿Para quién trabajamos?


